‘Pollo Punch’, una mirada nostálgica y divertida al Miami que se va a paso rápido
Imagina que Rocky Balboa sea un gallo de pelea cubano y que su sueño de ser un gran boxeador se forje en La Pequeña Habana.
El protagonista de Pollo Punch, un cortometraje dirigido por el cubanoamericano Alec Castillo, no tiene que ser el icónico personaje que le dio el salto a la fama a Sylvester Stallone ni la grandísima interpretación de Robert De Niro como Jake LaMotta en Raging Bull, porque Cuba tiene tantos grandes boxeadores que no es necesario recurrir a ellos para inspirarse.
Pero al Castillo ser hijo de Miami y descendiente de cubanos, y además cineasta, no es de extrañar que su película tenga todos esos elementos juntos, porque cuando un joven sueña y respira cine, los grandes siempre van a ser sus espíritus guardianes. Por otra parte, sus raíces, sus padres, ese sostén que lo ha traído hasta donde está hoy, lo ayudan a convertir su experiencia personal en un material universal.
Pollo Punch es “básicamente un drama de boxeo con pollos”, resume Castillo, del corto que presentó en marzo en el Festival de Cine de Miami y con el que ganó el premio al “Mejor Cortometraje de Animación Internacional” en el Festival de Cine de Puerto Rico.
Pero Pollo Punch es mucho más, es cómico, ingenioso, tierno y cubanísimo sin dejar que ese detalle se le suba tampoco a la cabeza. ¿Un pollo que lleva una cadena de oro al cuello, un Cuban link, como se conoce en el mundo a este tipo de accesorio? Bueno, ya por ahí empezamos bien. Como dice uno de los espectadores que disfrutó del corto ya disponible en YouTube: “Algorithm finally did something right”.
El algoritmo no se equivocó y si llegas hasta el corto animado, disfrútalo, porque si un cineasta va a hacer su primera película y no hay recursos para grandes escenarios, ni escenas en exteriores, ni aspavientos en el vestuario, ni mucho menos efectos especiales, está la animación y la imaginación, y eso hay que honrarlo.
Miami en el cine de jóvenes creadores
Pollo Punch es también una mirada nostálgica y amorosa al Miami que se va a paso rápido. Ese que cada vez que pasas ya no te devuelve la imagen de la cafetería donde ibas después de la escuela, o la bolera o la pista de patinaje, o la casa de tu amigo.
“Al ver cómo la ciudad cambiaba rápidamente en los últimos años, quise hacer algo que reflejara a las personas y los lugares donde me crié”, dice Castillo, que comenzó a hacer esta reflexión desde Los Angeles, adonde se mudó para encontrar más oportunidades como cineasta.
“Ya sea una generación mayor que habla de una manera específica y que comienza a desaparecer o una esquina de una calle que están derrumbando para construir una torre de condominios de lujo, gran parte del Miami antiguo ha comenzado a desvanecerse con la transformación de la ciudad”, apunta.
“Si bien no puedo rodar una película de acción real de época en el Miami de los años 70 y 80, definitivamente puedo animarla. Con la animación, puedo preservar esos aspectos del Miami antiguo para que perduren en esta película”, adelanta Castillo, que reunió a un buen equipo de trabajo para su proyecto.
El comediante Mike Menendez, que también reside en Los Angeles como Castillo, es la voz de “Yunián, un gallo que nunca se despierta a tiempo porque está demasiado ocupado soñando con noquear a un hombre”, como lo describe el director del corto. Y que no pase inadvertido el detalle del nombre del gallo, que algo lleva de la Generación “Y” de los cubanos más recientes.
Yolanda, la gallina esposa de Yunián, es interpretada por la actriz Jenny Lorenzo, conocida por su rol de la “abuela cubana”, que ha popularizado en las redes sociales. Lorenzo, que es de Kendall, vive también en Los Angeles y desde allí desarrolla su carrera de “talentosa actriz de doblaje” como la describe Castillo.
El Flaco, dueño de Yunián, es un humilde exiliado cubano que intenta establecerse en una nueva ciudad. “Vive a base de cigarrillos y salchichas de Viena”, apunta Castillo. Y lo interpreta Chris García, actor comediante y guionista, también establecido en Los Angeles, conocido por su trabajo en Minx (HBO), y el sitcom Mr. Iglesias (Netflix), protagonizada por otro comediante, Gabriel Iglesias “Fluffy”.
Chris De La Guardia fue el director artístico y creó los espacios que se ven a lo largo de la película.
“Conocí a Chris mientras tomaba una clase de historia del arte en el Miami-Dade College y es un artista brillante. Una vez que conseguí la financiación para la película, supe que tenía que contar con él porque su toque visual es electrizante”, dijo Castillo.
“Alejarme de casa por primera vez, trabajar en esta película a diario y ver perder a los Marlins por televisión se convirtió en una forma útil de sentirme más cerca de casa en una nueva ciudad. Era fundamental que esta película pudiera ser algo que la gente pudiera ver cuando sintiera un poco de nostalgia y quisiera recordar Miami”, dijo Castillo sobre el proceso y la intención de Pollo Punch.
Dinero para filmar en Miami
La financiación del corto fue un desafío, reconoció Castillo, a la vez que ofrece esperanzas a los jóvenes que siguen estos caminos. “Si tienes la idea correcta, alguien querrá apoyarla”.
En su caso contó con el apoyo de LatinXinAnimation, el Instituto de Cine Latino y la Beca Spark Animation de Netflix, así como de organizaciones locales como ArtesMiami, Oolite Arts y algunos donantes privados.
“Fue crucial para reunir a tantos artistas talentosos y pagarles por su increíble trabajo”, dijo agradecido.
¿Es un obstáculo o una ventaja ser de Miami para tu carrera de director?, le pregunta esta reportera a Castillo.
“Actualmente, Miami simplemente no tiene una industria cinematográfica sostenible. Muchas grandes producciones quieren contar historias sobre personajes de Miami; sin embargo, los incentivos fiscales actuales les dificultan rodar esas películas en el sur de Florida”, dijo, reconociendo que sí le ofreció más oportunidades cuando estudiaba.
“Crecer y vivir en Miami durante mis estudios universitarios fue sin duda un factor clave para producir una gran cantidad de trabajo que me ayudó a encontrar mi voz creativa”, dijo, ofreciendo algunos ejemplos de cómo lo benefició.
“Como cineasta emergente, si estás en Miami, tendrás mucho más acceso a herramientas y recursos locales que si estuvieras en Nueva York o Los Ángeles. Será mucho más fácil filmar en un restaurante de Kendall que en uno de Pasadena”, precisó.
Castillo, de 27 años, concluyó con tips para los jóvenes que quieren convertirse en cineastas
“Al principio cometí el error de intentar ser demasiado ambicioso, demasiado rápido”, reconoció. “¡Empieza poco a poco y ve avanzando! Mientras más pequeños sean los fracasos, más rápido podrás lograr grandes cosas”.