El legado del cómico cubano Guillermo Álvarez Guedes no es cosa de risa
Un cómico de monólogos, actor de cine y televisión, Guedes poseía una rara combinación de talentos para el humor físico y lingüístico. Con su carisma, hizo de “¡ñó!”, una versión abreviada de una palabrota cubana, su marca registrada, su sello distintivo sin diluir por completo su potencia ni hacerla sonar ofensiva. Era un talentoso narrador que le dio voz a las historias de casa, esa casa tan cerca y tan lejos para una comunidad de exiliados. Pero con su mezcla de gracia e inteligencia, Guedes fue también un embajador de la cultura cubana, especialmente su humor y su música, en América Latina.
Pero Guedes, quien falleció en su domicilio de Kendall en julio de 2013, a la edad de 86 años, fue también escritor, empresario visionario y cofundador de Gema, considerado uno de los sellos discográficos más importantes de la música caribeña. Su catálogo incluye el trabajo de figuras como Lena Burke, Bebo Valdés, Rolando Laserie, Rafael Cortijo, El Gran Combo de Puerto Rico y un joven, desconocido entonces, pero prometedor, el cantante y compositor Willy Chirino, quien grabó sus tres primeros álbumes con el sello.
Muerto de risa: El último show de Álvarez Guedes, una experiencia teatral inmersiva que se estrenará en un espacio construido expresamente en el Tropical Park desde el jueves 30 de abril hasta el domingo 31 de mayo, recupera las palabras y el espíritu del cómico para celebrar su legado en una última temporada.
“Su impacto en la preservación de la cultura cubana, en la preservación de la historia del exilio y la inmigración de una manera divertida, alegre y festiva, y el impacto que tuvo en la música, se sigue sintiendo hasta el día de hoy”, afirmó Nelson Albareda, coproductor, coguionista y codirector junto con los coguionistas y codirectores Héctor Medina y Robby Ramos.
Albareda compara el lugar que ocupa Guedes en la comedia latina con el de Celia Cruz en la música.
“Del mismo modo que Celia abrió el camino para Gloria y Shakira, Álvarez Guedes abrió las puertas de la comedia latina a los cómicos de hoy, ya sea Fluffy (Gabriel Iglesias), Paul Rodríguez, Marcelo Hernández o George Harris”, afirma Albareda. “Considero a Guedes el padre de la comedia latina”.
Incluso el mundo académico ha examinado el alcance de su obra. En Diversión: Play and Popular Culture in Cuban America, el académico de la universidad de Yale, Albert Laguna, explora el lugar que ocupa la comedia de Guedes en la vida de los cubanos en Estados Unidos.
Y, sin embargo, Guedes, quien se exilió en 1960, “nunca recibió un homenaje digno de su legado mientras vivía”, señala Albareda, y añade que lleva casi ocho años trabajando en el espectáculo.
Escrita en español, salpicada de referencias en spanglish y el actor cubano Ariel Texido en el papel protagonista, Muerto de risa presenta a Guedes bajando de los cielos a Miami para ofrecer un último espectáculo. Para ello, la producción ha construido un espacio a medida -“Piensa en el Cirque du Soleil”, dice Albareda- en el Tropical Park de Westchester. “Pensamos que Westchester era el lugar ideal para representar esta obra, ya que ese fue un barrio cubano clave para muchos cubanos”, explica Albareda.
Escenificado en una estructura que incluye tres ámbitos diferentes, Muerto de risa se desarrolla a través de tres experiencias distintas: una zona de bar previa a la función, un cabaret —el escenario principal, el cual incluye un espectáculo con música y bailarines— y, por último, una experiencia posterior a la función en el ambiente de un patio.
“Queremos que las familias vayan a ver esta obra y que después de verla, esta obra sea algo que la gente quiera hablar con sus hijos, conectarse entre generaciones y pasarla bien compartiendo una buena comida y un trago”, dice Ramos.
Es una idea que refleja lo que parece haber sido un ritual entre los seguidores de Guedes. Pregúntele a sus amigos cubanos o cubanoamericanos por sus recuerdos de Guedes, y lo más probable es que tengan alguna anécdota sobre cómo escuchaban sus álbumes de comedia —grabó más de 30 a lo largo de su carrera— en reuniones familiares.
Albareda recuerda a toda su familia, “30 o 40 personas, incluidos los abuelos y mis padres, los primos, escuchándolo en Nochebuena, después de cenar. Nos sentábamos todos juntos y lo escuchábamos”.
Ramos cuenta que “todos los chistes que ahora me sé de memoria son chistes que yo oía de mi tío, que los contaba en las fiestas familiares.” Su abuelo y sus padres, rememora Ramos, “estaban siempre oyendo discos de Álvarez Guedes y hablando de él. Álvarez Guedes es parte de mi niñez”.
Incluso en Cuba, años después de haberse exiliado, el humor, el estilo y las historias de Guedes seguían convocando a la gente, señala el actor, escritor, director y productor cubano Héctor Medina, quien se mudó a Miami en 2015.
“De niño, siempre veía a grupos de personas en Cuba escuchando la radio a escondidas”, recuerda Medina. “Y cuando preguntaba, descubría que había dos cosas que tenían que escuchar en silencio: una era Radio Martí, y la otra era cuando ponían los casetes de Álvarez Guedes. Yo me preguntaba: ‘¿y quién es este señor que una que dice malas palabras, pero las dice de manera tan elegante?’ … Y también decía muchas cosas que muchos de nosotros queríamos decir. Esa fue mi primera experiencia con Álvarez Guedes”.
Texido, quien interpreta a Guedes en Muerto de risa, recuerda que “al principio lo escuché a escondidas en Cuba”.
“A cada rato, pasaban una emisora de radio de aquí, de Miami. Y a veces, su programa salía y él salía haciendo chistes, y eso era parte de nuestra cultura” nota Texido. “Y me acuerdo de mi abuela. Yo no sé de dónde mi abuela los había sacado, pero ella tenía como seis o siete casetes de Álvarez Guedes que yo repetía, y repetía y repetía“.
“Es que, para nosotros, en Cuba, era un alivio en medio de toda esa tensión, presión, represión y todo lo demás”, dice Texido. “Y aun así, no me di cuenta de lo importante que él era hasta que llegué aquí”.
Pero Guedes se llamaba a no tomarse las cosas demasiado en serio, y uno se pregunta que chistes hubiera hecho de esos estudios académicos sobre su lugar en el panorama cultural. Inteligentemente, Muerto de risa mantiene su distancia de la nostalgia.
“Si escogiéramos hacer como un biopic, si escogiéramos hacer algo nostálgico, yo creo que fallaríamos”, afirma Medina. En vez, Muerto de risa se mantiene fiel al espíritu de su persona que celebra, sugiere Texido.
Hay un momento en la obra, cuenta Texido, en el que Guedes cuenta que: “A mí, esa partida de Cuba me dolió mucho, me dio esta rabia”. “Hay un silencio y sigue”, dice Texido. “Pero nunca dejé que el dolor, que ese dolor, que ese odio, me consumieran. Desde entonces, la alegría fue mi única misión”.
“Y yo creo que él cuando dijo eso, él no se refería solo a su propia alegría”, afirma Texido, “sino a la alegría de la gente. Así era él”.
“Muerto de risa – El último show de Álvarez Guedes”, Tropical Park, 7900 SW 40th St., Miami. Estreno el jueves 30 de abril hasta el domingo 31 de mayo. Funciones de jueves a domingo. A las 8 p.m los jueves y viernes; a las 6 p.m. los domingos; a las 9:30 p.m. los sábados. Boletos: $79.99, $119 y $139. Más: https://Álvarezguedesmiami.com/
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