‘La boca’, armonía perfecta en torno a Virgilio Piñera
Con apenas cuatro meses residiendo en Miami, el joven actor Yunier López hace su entrada en las salas de teatro local dirigiendo e interpretando el unipersonal La boca, del dramaturgo cubano Tomás González (1938-2008).
La obra es un merecido homenaje a Virgilio Piñera (1912-1979), uno de los escritores más vapuleado por la dictadura castrista y que sufrió años de ostracismo hasta su muerte.
La boca fue publicada en la revista Tablas en el 2008 y estrenada en la isla con notable éxito bajo la dirección de Bárbara Nieves Acosta, como parte de las conmemoraciones por el centenario de Virgilio en el 2012. En La Habana tuvo una sólida temporada en la sala Llauradó, siempre interpretada por López, que literalmente se transforma en Virgilio Piñera cuando encarna a este irreverente escritor, poseedor de una boca sarcástica, de ahí, quizás, el título de esta pieza.
Ahora llega por primera vez a Miami como parte del Festival Internacional de la Escena Gay, Miami, 2014, convocado por La Casa del TÉatro. Esta primera edición del Festival sobrepasó las expectativas, pues además de ser un nuevo festival en el área de Miami, es competitivo. Valga señalar que López se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina, precisamente por su trabajo en La boca.
Desde que el público entra a la sala comienza su contacto con Piñera. La oscuridad por el corte de electricidad (el apagón), la penumbra de un quinqué y el tecleo de una máquina de escribir a un ritmo acelerado, mientras se escucha la voz de Piñera recitando Las siete en punto, un poema suyo de gran aliento y cadencia crean la atmósfera para un espectáculo sobrecogedor, donde el texto de González nos presenta a un Virgilio desde la muerte: “Solo los muertos sabemos lo corta que es la vida”, expresa el personaje. En su conjunto las frases son como dardos, que penetran en el alma del espectador, que escucha cómo un Virgilio fatigado, deshecho, se refiere al amor: “el amor es riesgo”, “el amor es la carne”; a la felicidad: “la felicidad es libertad”; a las relaciones de pareja: “al matrimonio no se puede llegar por un contrato”.
López, entre cigarro y cigarro, lanza sus “bocanadas”, algunas realmente sorprendentes al expresarse en Cuba: “El mesías tiene mucho de encantador de serpientes”; “cuántos fusilamientos harán falta para que un país alcance la prosperidad”. Un texto realmente audaz, inquietante y lúcido, que sin profundizar en la vida y avatares del autor de Electra Garrigó, sí reclama como subtexto la reivindicación de Piñera; la patética realidad de un escritor que tuvo que morir para resucitar en el marco cultural de la isla, pues en el exilio y fuera de Cuba, siempre estuvo presente y vigente.
“Al muerto le restituyen en algo los homenajes póstumos”, o este otro parlamento: “Misterios de la muerte, que uno tenga que morir para que a uno lo reconozcan”. Otros giran alrededor de la misma circunstancia: “la muerte es el silencio”; “la muerte no puede con la memoria”.
Con una ambientación simple: papeles en el piso, un sillón, montones de libros y una vieja máquina de escribir, se estructura un discurso dramático y humano sobre la fragilidad y la brevedad de la vida. La boca logra la armonía perfecta, con un texto intenso, una música precisa, un trabajo de luces que realza el conjunto y una impecable interpretación. •
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "‘La boca’, armonía perfecta en torno a Virgilio Piñera."