‘Romeo y Julieta’, el regreso de un favorito
El Miami City Ballet (MCB), bajo la dirección artística de Lourdes López, regresó el fin de semana pasado al escenario del Ziff Opera House del Adrienne Arsht Center de Miami para ofrecer su monumental Romeo y Julieta como el primer programa de la temporada 2014-2015.
La historia de William Shakespeare sobre Romeo y Julieta ha sido adaptada al ballet desde principios del siglo XIX y las numerosas producciones concebidas durante la segunda mitad del XX lo convirtieron en el ballet clásico de larga duración emblemático del siglo.
La música más frecuentemente utilizada es la del ruso Sergei Prokofiev (1891-1953), que delinea claramente la trama y que fue compuesta por encargo en 1935.
El primer ballet con música de Prokofiev fue estrenado por el Kirov de Leningrado en 1940 con coreografía de Leonid Lavrovsky y ha sido punto de referencia para otras muchas versiones, como la de John Cranko, que fue creada en 1962 para el Stuttgart Ballet y que el MCB incorporó al repertorio en marzo del 2011, como programa de cierre para la temporada del 25 aniversario de la compañía.
En su exitosa noche de estreno en Miami, los roles principales estuvieron a cargo de Carlos Guerra como Romeo y Jennifer Kronenberg como Julieta. Kleber Rebello asumió entonces el rol de Mercucio.
Guerra, Kronenberg y Rebello retomaron los papeles el viernes pasado.
La Julieta de Kronenberg (que celebra este año dos décadas de carrera profesional con el MCB) es una creación madura, desenvuelta, personal y absolutamente conseguida.
Hay que reconocer que el tercer acto de Romeo y Julieta descansa por completo en los hombros de Julieta y la actuación de Kronenberg sostiene cada pequeño cambio de equilibrio dramático con seguridad deslumbrante.
Guerra, esbelto y elegante, ofreció esta vez un Romeo algo cándido cuya exaltación romántica define su actitud solícita ante Julieta, sobre todo en los momentos de intimidad. Sin duda alguna, Guerra consigue una actuación memorable proyectando la naturaleza tierna de Romeo.
Por su parte, el Mercucio de Kleber sigue siendo una caracterización llamativa presentada como pura diversión, hasta el instante mismo en que el personaje es sorprendido por la muerte y su sociabilidad se intuye como escaramuza de supervivencia. Definitivamente, Rebello es mucho más que un ejecutante virtuoso y una presencia carismática de excepción.
Pero Romeo y Julieta tiene también otros muchos personajes secundarios que sirven para establecer conflictos, agregar interés a la historia e iluminar la esencia de los protagonistas.
En la función que reseñamos, Jeanette Delgado asumió el papel de la nodriza, Reyneris Reyes fue Teobaldo, Callie Manning fue Lady Capuleto y el Conde Paris estuvo a cargo de Didier Bramaz. Todos ofrecieron actuaciones acertadas.
Sin olvidar a Renan Cerdeiro como Benvolio, Bradley Dunlap en dos personajes de carácter (el Príncipe de Verona y Fray Lorenzo) y Jordan-Elizabeth Long como Rosalinda.
La versión de Cranko (mucho más teatro que danza) es reconocida por su imaginería operática, su Verona rural, sus escenas de grupo llenas de animación, las peleas realistas y la interacción entre los personajes principales y el resto del elenco.
En este contexto, la lista se haría enorme si nos detuviéramos a citar todos los bailarines que interpretaron personajes incidentales (gitanas, aldeanos, nobles, payasos, damas de honor) con desempeño destacado la noche del viernes.
La escenografía y el vestuario de Susan Benson (cortesía del National Ballet of Canada), el diseño de iluminación de Robert Thomson, las escenas de peleas montadas por Christian Sordelet y la esmerada dirección de orquesta de Gary Sheldon son también elementos fundamentales para que esta propuesta del MCB deje una muy grata impresión.
Considerando todo lo anterior, no es sorpresa alguna que Romeo y Julieta sea una obra favorita del público. •
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "‘Romeo y Julieta’, el regreso de un favorito."