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Festival Internacional de Ballet de Miami cumple 20 años


La bailarina Luana Brunetti, del Teatro Colón de Buenos Aires, es una de las figuras que participará en el Festival Internacional de Ballet de Miami.
La bailarina Luana Brunetti, del Teatro Colón de Buenos Aires, es una de las figuras que participará en el Festival Internacional de Ballet de Miami. Festival Internacional de Ballet de Miami

El Festival Internacional de Ballet de Miami se ha convertido en el más importante de Estados Unidos, al reunir en esta ciudad a primeros bailarines de las más excelsas compañías del mundo. El artífice de este festival, que cumple este año su vigésima edición de éxitos ininterrumpidos, es el bailarín y coreógrafo cubano Pedro Pablo Peña.

El sábado 29 por la noche comenzarán las dos semanas de eventos al develarse el afiche realizado por el pintor cubano Jorge Santos, que tendrá su exposición de pintura inspirada en la danza, Divas y divos del ballet internacional, y también la entrega de la estatuilla del premio Una Vida por la Danza, creada por el artista mexicano David Camorlinga, que este año recibirá el bailarín y coreógrafo ruso Azari Plisetsky, quien fue partenaire de Alicia Alonso en Cuba.

Habrá varias actividades esa noche, algunas por invitación solamente, en la sede del Festival, el Miami Cultural Arts Center, donde residen Creation Art Center, Miami Hispanic Ballet, que produce el festival, y el Ballet Clásico Cubano de Miami. Todos producto de la laboriosidad de Peña a lo largo de los años.

El domingo 13 de septiembre será la clausura con una primicia: nueve bailarines de ballet de Corea del Sur. Y, como siempre, representaciones internacionales, de Argentina, México, Brasil, Chile, España, Francia, Holanda, Italia, Hungría, Alemania y Estados Unidos. Este año también será la primera vez que se realizará la Gala de las Estrellas en el Adrienne Arsht Center.

Una vida de vocación absoluta por la danza llevó a Peña a abandonar la casa de sus padres en la adolescencia.

“Empecé a los 14 años en el Conservatorio Municipal de Rastro y Belascoaín, el único que había, el de La Habana”, relató Peña, que este año celebra el vigésimo aniversario de la fundación del Festival Internacional de Ballet de Miami, IBFM. “Allí había clases de piano y clases de ballet, yo aprendía piano, pero oía la música arriba; al subir me quedé prendado, y me agarró el ballet”.

Ahora puede mirar hacia atrás y ver todo lo que ha logrado en Cuba y en Miami. “Aquí no había un festival de ballet, me di a la tarea de decir: ‘¿por qué no?’ El Miami-Dade County Auditorium fue al principio mi casa principal, en 1996, que fue cuando lo fundé. Lo producía Miami Hispanic Ballet que comencé en el 1994”, recordó Peña. “Me tiraba como un loco, a hacer este festival. No va a durar, me decían. Y mira, es el más importante de Estados Unidos, por el que han pasado todas las figuras, críticos como Clive Barnes, y bailarines como Lorena Feijóo y Paloma Herrera”.

“La importancia que cobra Miami a nivel internacional, y a nivel del ballet, es para que ya fuera hora de que yo no estuviera corriendo detrás de nadie para los fondos, sería hora de que tuviera una subvención, por el crecimiento de la ciudad”, protestó el director. “Porque hay que gastar más de $200,000 en un festival, y se ha perdido el patrocinio de muchos, como el de American Airlines”.

Al principio no tenía contactos. Comenzó por llamar a la Danza Nacional de México y con valentía y arrojo se inventó un discurso que repetía a todas las compañías de ballet. “Pero al pasar los años, ya he ido a los festivales como Spoleto, Cannes, Colombia, República Dominicana, y me han nombrado asesor en Dominicana”, destacó Peña. En España siempre tiene como asesor al crítico Roger Salas, que este año presenta en el Festival su segundo volumen de Papelería sobre la danza y el ballet II, y en Italia cuenta con el apoyo del crítico Alfio Agostini.

“Cada día me escribe más gente con mayor interés, tanto bailarines como compañías, diciéndome que los tenga en cuenta”, puntualizó Peña. Y este año tiene una primicia. “Vienen nueve bailarines de Corea del Sur, porque ellos, de alguna manera, están auspiciando parte de su viaje”. Y como siempre, representaciones de otros países, como Argentina, México, Brasil, Chile, España, Francia, Holanda, Italia, Hungría, Alemania y Estados Unidos.

Este año también será la primera función en el Adrienne Arsht Center. “La gente debe tener en cuenta la necesidad de ayuda para los bailarines, por un salario más digno, por hacer una cosa que es tan difícil, el ballet. Es una oda a la danza”, declaró el director. “Tuvimos que llegar a $47,000, para pagar esa cantidad por un teatro que es nuestro, y a pesar de ser para una organización cultural de Miami”.

Pero aun tiene mayores aspiraciones el director. “Mi mayor sueño es que mi festival se pueda presentar en un anfiteatro, para que el público de Miami pueda ver a grandes figuras gratis, para que se convierta el ballet en una necesidad igual que ir a ver los deportes”, insistió Peña, “el ballet es un ejercicio humano físico, además de la esencia de cada uno de sus participantes, del arte de cada uno de sus bailarines”.

HISTORIA DE UNA VOCACIÓN

En el tiempo que comenzó Peña a estudiar ballet no existía la Escuela Cubana de Ballet, que después de 1959 ha llegado hasta a preparar niños de la Casa de Beneficencia de La Habana para integrarlos al Ballet Nacional de Cuba, porque había escasez de varones bailarines por las actitudes discriminatorias de los padres.

“Pregunté en el piso alto del Conservatorio Municipal dónde daban las clases de piano y de ballet y me dijeron: ‘Sí, damos becas a varones’. La directora era Josefina Elósegui”, contó Peña. “Entonces enseñaba Martha del Pino [la que después en 1964 fundó con Sonia Díaz Ballet Concerto], y Menia Martínez [el primer amor de Rudolf Nureyev], después amiga de Fidel Castro, y que llegó a ser primera bailarina del Ballet de Maurice Béjart en Bruselas ”.

Aunque le dieron enseguida la beca, por sus medidas perfectas para bailarín clásico, perdió el primer año, porque sus padres le escondieron la carta de aceptación. “Entonces me dio como una cosa, y decidí salirme de mi casa para siempre. Yo tenía 14 años, a los 15 ya me había ido, me volvieron a aceptar y empecé con varios maestros en Miramar”.

En la Escuela Cubana del Ballet en 19 y L, en El Vedado, comenzó después de 1961, a pesar de ser mayor que los estudiantes que entraban allí, pero lo aceptaron especialmente para bailar adagios con las jóvenes bailarinas. Entre sus maestros estuvo Azari Plisetsky, que veremos en la gala del Festival este año. “El era un maestro hecho y derecho”, comentó Peña. “Y la directora de la escuela, Ana Leontieva, me tenía mucho aprecio, mucha consideración. Después tomé clases privadas en un estudio en Miramar, y con la maestra que fue entrenadora de Fernando Bujones, Zeida Cecilia Méndez, la prima de Josefina Méndez”.

Mientras tanto, Peña vivía de trabajos muy humildes y en una casa de huéspedes en Pedraza e Infante, donde vivían otros bailarines. “Tenía que hacer muchas cosas, hasta limpiar escaleras, para pagar las clases de ballet. Tenía una dedicación absoluta, para mí no había nada más que el ballet en mi vida, era obsesivo compulsivo”, explicó.

Lo primero que hizo profesionalmente fue bailar en el Teatro Lírico, que incluía musicales y ópera. “Entro al Ballet de la Opera gracias al primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba, Joaquín Banegas, mi mentor, a quien le debo mi carrera. Aún vive y tiene como 80 y pico de años”, dijo Peña.

Luego el Ballet de la Opera se reestructuró con el Ballet Nacional de Cuba, y cuando eso sucedió, aquellos bailarines “no formados bajo la ideología correcta”, fueron enviados al INIT, el Instituto Nacional de la Industria Turística y así pasó al Cabaret Tropicana como bailarín, lo que le sirvió de experiencia con el baile popular y comercial.

Luego fue integrado como coreógrafo, y viajó por Varadero y Camagüey, pero vino la época de la “parametración” en los años 70 contra personas de “conducta impropia”, que hizo que tuviera que trabajar en cualquier parte.

“Conmovido ante esa barbarie, el abogado Dávalos logró que nos repusieran a todos los 12 discriminados, y hasta Vicente Revuelta estaba entre ellos, era el exterminio total”, subrayó Peña. “Repusieron a todos los artistas, y les pagaron los tres años que les debían. Eso fue cerca del año 1980, y tuve el privilegio de que me llamara Héctor Quintero, a quien también le debo tanto, porque éramos como los apestados, y me llevó como director coreográfico del Teatro Musical de La Habana”.

A pesar de esa situación tan ventajosa, Peña había sufrido ya demasiado por la falta de libertad, especialmente cuando le otorgaban becas para salir fuera de Cuba y no lo dejaban.

“Estando en una posición privilegiada, me presenté en el Mariel escondido, como uno de esos tantos, y vine en un bote como un delincuente más”, confesó el director del Festival, “tuve la suerte de escabullirme y venir en un camaronero, gracias a ese Mariel, que aunque yo no sea del Partido Demócrata le agradezco al Presidente [Jimmy] Carter que nos acogió, y a ese bendito Dios omnipotente, y a Estados Unidos de América…”

Gracias a la Iglesia Católica después, y a un amigo de su hermano, el artista Umberto Peña, que era nada menos que el actor Evelio Taillacq, lo trajeron de Fort Chaffee, en Arkansas, adonde había ido a parar con otros refugiados del Mariel. Conoció entonces a Ruppert y Puma, que tenían una tienda de ropa de ballet, y le dieron trabajo.

“Allí le estaban cosiendo trajes de ballet para Susana Prieto, que tenía [y tiene] la escuela de Ballet Etudes en Hialeah”, dijo Peña, “y fui ‘ballet master’ de esa compañía, hasta que abrí mi estudio en Coral Way y la 22, con la ayuda de la doctora Alsina, que era sobrina del presidente Ramón Grau San Martín”. En ese estudio de ballet se hizo teatro también, con Mario Ernesto Sánchez, y el teatro Antonin Artaud que comenzó Taillacq. Allí se fundó Creation Ballet, luego Creation Arts Center.

Se trasladó después para la Avenida 27 y la Calle 10 del Southwest. “En ese estudio de danza por el día, se pusieron en esa sala las mejores obras, los viernes, sábados y domingos por la noche, con Rolando Moreno, Dumé y Alberto Sarraín, tres importantes directores de teatro”, recordó Peña. “Lo mejor del teatro de Miami, pasó por esa sala, allí se hacía teatro a las 12 de la noche, como Las criadas, dirigida por Dumé y actuada por dos hombres. Allí daba yo mis clases, y allí se hizo Miami Hispanic Ballet, dentro de lo que se crea el Festival Internacional de Ballet de Miami en 1996”.

Después pasaron a la Avenida 15 y la Calle Ocho y más tarde al Teatro Manuel Artime. Pero gracias al concejal Bruno Barreiro, y bajo la gerencia del alcalde del condado Carlos Giménez, se consiguieron los fondos para adquirir la nueva sede del Festival, La Casa Blanca del Ballet en el Warner Home, el Miami Cultural Arts Center, para todas las organizaciones que fundó Peña y allí se concentran.

La vida de Peña dedicada al ballet ha tenido frutos. Y ese es el premio mayor que recibe con su gran festival en su vigésimo aniversario, finalmente en el Ballet y Opera House, del Arsht Center, celebrando las fiestas en su digna sede y disfrutando los logros y galardones que ha recibido desde que se liberó en su salida por el Mariel.

Develamiento del afiche del XX Festival Internacional de Ballet de Miami, 2015 (Por invitación solamente) y de la estatua del Premio de La Vida por la Danza, sábado 29, recepción 8 p.m. Proyección de filmes afuera, 7 p.m. (gratis).

Miami Hispanic Cultural Arts Center (la Casa del Ballet) , 111 SW 5 Ave. http://www.internationalballetfestival.org/

Otras fechas y sitios: Talleres y filmes desde el 1 de septiembre, en la Casa del Ballet. Sábado 5 de septiembre, a las 8 p.m., ‘Dancing in the Street’, en Lincoln Road (danza contemporánea). El domingo 6, a las 5 p.m., Danza Contemporánea en el Teatro Colony. El viernes 11 de septiembre, a las 8 p.m., Gran Gala de las Estrellas, en el Adrienne Arsht Center. El domingo 13 de septiembre a las 5 p.m., Gala de Clausura del Festival, en Miami Dade County Auditorium. Ticketmaster. 1- (800) 745-3000.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2015, 8:21 p. m. with the headline "Festival Internacional de Ballet de Miami cumple 20 años."

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