Camp X-Ray: compleja y controversial
Kristen Stewart y Peyman Moaadi son el dúo protagónico de este filme que abre el telón con la dura imagen de una de las torres gemelas envuelta en humo. Lo escribe y dirige el principiante en la dirección Peter Sattler, quien fuera diseñador gráfico en Star Trek y otros títulos.
Stewart es la soldado Cole, que ha entrado en el ejército huyendo del tedio del pueblito de Florida donde nació. El iraní Moaadi, de Nader y Simin, a Separation, es aquí un terrorista encerrado en la base Camp Delta, en Guantánamo, Cuba, junto a otros “detenidos”, que no deben llamarse prisioneros –para no ser amparados por la Tercera Convención de Ginebra. La tarea de los soldados es vigilar a los cautivos cada tres minutos y evitar que cometan suicidio.
Cole recibe un puñetazo de uno de los reclusos como “regalo” de bienvenida a GTMO, luego será un escupitajo, un disparo de excrementos. La enamorada Bella de Twilight y la moderna Marylou de On the Road se ve con uniforme militar y sin maquillaje, aparentando ser muy dura, pero es frágil e inexperta en medio de tanta fiereza, y como actriz lo hace sorprendentemente bien.
Entre sus rutinas está la de llevar el carrito de los libros, y el musulmán Alí (Moaadi), que suma ocho años de encierro, constantemente la provoca a través del ventanuco de cristal de la puerta de su pequeña celda. El “detenido 471” necesita desesperadamente el último tomo de Harry Potter –y no es broma–, porque tiene una curiosidad con el personaje de Snape, parábola que se establece con el propio Alí. Así surge una interacción muy inquietante entre el detenido y la muchacha soldado a quien él llama “Blondie”.
La trama se encierra esencialmente en este pequeño espacio, el pasillo donde Blondie vigila y conversa con Alí. El cautivo asegura no ser un terrorista, y se instaura como el bueno de la película –ahí está el quid de la polémica historia. A la hipotética inocencia del recluso, Sattler le añade la extraordinaria mirada humana de su guardiana.
El filme es una pieza compleja y emocional redondeada por las actuaciones de sus dos protagónicos. Al final, no se marche tan rápido, la acción sigue en los créditos, en los que, increíblemente, está casi lo mejor del filme, al fondo de los letreros, con la admirable imagen fija de una ronda de vigilancia que da idea de continuidad a la historia de estos detenidos en sus celdas eternas. •
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Camp X-Ray: compleja y controversial."