Dear White People: una guerrita racial muy elocuente
La ópera prima del prometedor Justin Simien es un filme revoltoso, satírico, lleno de vitalidad y humor. Inspirado por propias experiencias, el debutante lleva a la pantalla una verdadera guerrita de identidades raciales en una universidad de la Ivy League con minoría de estudiantes afroamericanos (2 por ciento).
La rebelión la inician las muchachas y muchachos de la raza negra con su club Armstrong House y sus diatribas lanzadas por la radio local. La voz de la popular Sam (Tessa Thompson) con lema de dedicatoria: “Dear White People”, llega a todos los rincones del campus, criticando la estereotipada mirada de los blancos hacia su raza.
La chica juega constantemente con la ironía: “El requisito mínimo del número de amigos negros para no parecer racista acaba de subir a dos”. Ella es un torbellino de activismo y orgullo afroamericano, prepotente y agresiva aunque, también, tiene algo que ocultar con un muchacho blanco y secretamente admira a Taylor Swift. La otra ironía está en su apellido, White.
En las apasionadas jornadas de pugnas entre los bandos, sobresalen otras líneas y personajes que encarnan patrones humanos como Troy (Brandon P. Bell), el niño bien afroamericano, quien –oh, casualidad–, anda también empatado con una muchacha de piel blanca (Brittany Curran), la hija del Presidente de la Institución. Destacan a su vez el estudiante de segundo año y “filósofo” Lionel Higgins (interpretado por el especialmente gracioso Tyler James Williams) de espejuelos y peinado afro, una especie de satélite que husmea entre clubes; la otra es la apolítica y sexy Coco (Teyonah Parris), que toma pequeños videos de sí misma haciendo orgullosos comentarios relativos a su pelo, y los cuelga en la red.
Los diálogos son divertidos y filosos, y los actores son todos de nivel. En lo alto brilla Thompson, con firmeza arrolladora. Hay un trabajo creativo de la imagen visual, gráfica, mensajes de textos que pueden leerse en la pantalla, y la banda sonora se enriquece con trozos de melodías clásicas de Chaikovsky, Schubert y Beethoven, combinados con otros temas contemporáneos. Querida gente blanca es un vendaval de aire fresco que mezcla muchos tópicos de la vida universitaria: diferencias raciales, sexo, favoritismos. La curiosidad es que aquí nadie se ve estudiando realmente… pero ¡a quién le incomoda! Un buen comienzo para Simien con esta elocuente comedia coral. •
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Dear White People: una guerrita racial muy elocuente."