1,000 Times Good Night:dilema de una fotógrafa de guerra
Donde esté el rostro de Juliette Binoche hay grandes probabilidades de ver algo mejor de lo que tal vez hubiese sido sin ella, como en el filme del noruego Erik Poppe, al que la actriz francesa le pone su sello de calidad.
Aunque, ciertamente, la ganadora del Oscar con The English Patient tiene aquí un personaje a su altura. Rebecca es de esas heroínas apasionantes, que concentra en sí misma un abanico de facetas: la gran fotógrafa de conflictos bélicos es también la mujer, la madre, la esposa. Ella transita entre el calor familiar en su apacible casa de Irlanda y los horrores de las guerras del mundo, pero esto último es lo que la hace palpitar. Hay una fuerza mayor a todo razonamiento que la empuja a buscar el peligro extremo, a situarse en medio de las balas para documentar de cerca la barbarie humana. Pero, ¿qué la mueve a tan obsesiva entrega?, ¿una intención humanitaria o, también, la irresistible necesidad estética de expresarse con una cámara?
Luego de Rebecca vivir una explosión en Kabul y ser llevada al hospital, el esposo Marcus (Nikolaj Coster-Waldau) no puede soportar más la tensión de sus partidas. Las hijas, una niña pequeña y la adolescente Steph (Lauryn Canny) –que ha heredado la pasión de su madre–, extrañan a una figura materna que apenas está presente en sus vidas. No saben si la próxima despedida será la última vez que digan buenas noches.
Se impone la toma de decisión de esta mujer: su familia o su profesión. No volverá a fotografiar zonas en guerra, asegura. Pero esperamos que no cumpla su promesa. La historia –como el personaje– languidece a mitad del metraje, necesita recargar sus motores. El filme cuenta con una intensa secuencia en Afganistán que nos pega al asiento: Rebecca fotografía a una mujer bomba en su camino a cometer un acto de terrorismo. Pero estos momentos de alta tensión en realidad escasean.
Lo más interesante está en los extremos del filme. Impactante es el comienzo, y el cierre es sobrecogedor, nos deja sin palabras; la parte intermedia de las escenas en casa, es como una planicie con trillado dramón familiar entre grandes montañas. •
pilayuso@yahoo.com
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "1,000 Times Good Night:dilema de una fotógrafa de guerra."