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Nat Chediak en Coral Gables Art Cinema, buena noticia para los amantes del cine


Natalio ‘Nat’ Chediak, fotografiado en su casa de Key Biscayne, recibió emocionado el nombramiento de director de programación de Coral Gables Art Cinema.
Natalio ‘Nat’ Chediak, fotografiado en su casa de Key Biscayne, recibió emocionado el nombramiento de director de programación de Coral Gables Art Cinema. el Nuevo Herald

En 1973 Miami era quizás una potencia del deporte. Los Dolphins eran campeones del Super Bowl y venían de conquistar “la temporada perfecta” con una racha de 17 juegos invictos. Don Shula, el coach legendario, estaba entonces en pleno esplendor de su carrera y Joe Robbie, el que más tarde daría nombre a un estadio, era el propietario del flamante equipo.

Sin embargo, la ciudad no brillaba por su vida cultural, a pesar de que se había beneficiado de un flujo de exiliados cubanos, y luego latinoamericanos, que en muchos casos habían traído su aporte con la presencia de otro idioma. Aun así, era un sueño enloquecido pensar en tener eso que las grandes capitales llaman “un cine de ensayo”, que muestra películas poco taquilleras, o extranjeras, las que hoy calificaríamos como cine alternativo con relación a la maquinaria de Hollywood.

Fue entonces cuando Nat Chediak creó una cinemateca en una de esas calles hermosas y pequeñas de Coral Gables. En la salita comenzaron a reunirse los cinéfilos de Miami, algunos incluso habían asistido a la creación del Cine-Club de La Habana en 1948, y a la creación de la Cinemateca en 1951 por Germán Puig. En esas proyecciones, como recientemente recordó en una columna de opinión para este diario el director de cine Jorge Ulla, se escuchaban con frecuencia –imaginamos que en ese tono de voz baja y suave que lo distingue– los comentarios introductorios de Chediak a las películas.

La semana pasada Chediak fue nombrado director de programación de Coral Gables Art Cinema, una sala un poco más grande que aquella histórica que él creo hace más de cuatro décadas, pero con el mismo embrujo. Está además favorecida por ese paisaje geográfico de pequeños restaurantes, y al frente tiene una de las librerías favoritas de la ciudad y centro de reunión de la zona, Books and Books.

“Me dejo guiar por mis instintos. Quiero presentar de todo un poco, con la calidad como único nexo entre películas y géneros”, adelantó Chediak sobre los filmes que pondrá en cartelera en la sala. “Quiero programar buen cine para todas las edades e intentar descubrir, de ser posible, talentos que puedan y deban interesar a esta comunidad. Más que nada, espero no repetirme. Lo que se ha hecho, hecho está. La nostalgia es traicionera y me gusta pensar que soy inmune a ella”.

Chediak no acostumbra a vivir de las glorias pasadas. Es esa una cualidad fundamental para alguien que mantuvo en funcionamiento la Cinemateque original hasta 1988, y que fue el cocreador y director del Festival Internacional de Cine de Miami desde el 1984 hasta el 2001.

“Para mí el cine no tiene nacionalidad. La primera película extranjera que vi subtitulada fue Casablanca, de niño en Cuba”, dice cuando se le pone a elegir entre el cine de Hollywood o las películas extranjeras que han conformado la típica programación de las cinematecas.

De alguna manera para Chediak, que salió de Cuba en 1960, cuando tenía 9 años, el cine también lleva consigo una parte del recuerdo de los países en que residió por la labor de su padre como diplomático del gobierno libanés.

“Viví mi infancia en Estados Unidos, en México y en Líbano, donde me gradué de secundaria en 1967 en medio de la Guerra de los Seis Días. Poco a poco, de país en país, el cine y la música fueron convirtiéndose en amigos que siempre me acompañaron”, dice, sin ahondar mucho en su cosmopolitismo, que también lo lleva a destacar la capacidad del cine para unir personas de culturas diferentes.

“Ha sido una inmensa satisfacción el conectar comunidades esencialmente dispersas aquí en Miami mediante el cine. Nunca más evidente que en ese festival, donde, bajo el techo estrellado del Gusman, se daban cita miles de latinos, europeos, asiáticos en un mismo día”, añade.

Esa sensación de vivir el cine con toda intensidad en Miami se ha hecho más evidente desde la creación hace unos años de varias cinematecas. La ciudad cuenta hoy con Miami Beach Cinematheque, en la avenida Washington; dos sucursales de O Cinema, una en Wynwood y otra en Miami Shores, más una nueva que está a punto de abrir en North Beach en la sede del teatro Byron Carlyle. A estas se suman la ya veterana sala de la Universidad de Miami, Bill Cosford Cinema, que lleva el nombre del crítico de cine del Miami Herald Bill Cosford, fallecido en 1994, y también el Teatro Tower del Miami Dade College, que fue restaurado recientemente y ofrece filmes subtitulados en español.

“Vivimos la etapa más rica en ofertas de cine que esta ciudad ha gozado en toda su existencia”, reconoce Chediak, sin detenerse en el hecho de que es un pionero y visionario de ese esplendor del cine en la ciudad.

“Steven Krams, presidente y fundador de la Coral Gables Art Cinema, ha donado un hermoso cine a la comunidad y me conmueve que después de mi larga ausencia del cine, me ofrezca programarlo”, dice sobre una de las razones por las que aceptó este nuevo reto.

“Chediak fue el primero en traer importantes filmes al sur de la Florida”, dice Joseph Adler, director del teatro GableStage, quien lo conoce desde los tiempos de la Cinematheque. “Siempre esperábamos las presentaciones que ofrecía a las películas. Su pasión y conocimiento sobre lo que hablaba es lo que hacía estas presentaciones tan cautivantes. El hecho de que esté a cargo de la programación de Coral Gables Cinema es una buena noticia para los amantes del cine en esta ciudad”.

Desde el año 2000, cuando entró por primera vez a un estudio de grabación para comenzar una nueva carrera, a los 50 años, Chediak ha estado volcado en la producción musical. Tiene en sus créditos la producción ejecutiva del exitazo Lágrimas negras, de El Cigala y Bebo Valdés, con quien colaboró en otras producciones junto al cineasta español Fernando Trueba y su sello Calle 54. Además de producir discos de leyendas como el maestro Federicos Britos y el mismo Valdés, Chediak también produjo el disco insignia de Habana Abierta, Boomerang (2006) y el año pasado lanzó Rumba de la isla, de Pedrito Martínez, un cantante cubano radicado en Nueva York.

“En dos semanas, Fernando Trueba y yo presentamos en España, Amar en paz, el nuevo disco de Estrella Morente y, antes de fin de año, un homenaje a uno de los creadores del soul, Sam Cooke, en ocasión del 50 aniversario de su defunción”, adelanta Chediak. “Para nosotros, la música es otra vía de conectar con el público, contarle historias, endulzarle la vida. Eso no va a cambiar”.

Mientras, el cine vuelve a ocupar la mayor parte de su tiempo. La semana pasada cuando se anunció el fallecimiento de la actriz cubanoamericana Elizabeth Peña, ya Chediak informaba a la prensa de un homenaje en Coral Gables Art Cinema a la carrera de la actriz.

“He organizado una proyección de su primera película, El Súper (1978), el domingo 9 de noviembre a la 1 p.m. Los directores y compañeros de elenco estarán presentes y compartirán sus recuerdos de Liz con el público. De los que coincidimos en el estreno y rodaje, creo que fue León Ichaso el que más próximo estuvo a ella”, informa.

En la programación de Coral Gables Art Cinema, ¿qué lugar tendrá el cine latinoamericano, el español y, de manera más específica, el cubano?

“El lugar primordial que siempre ha tenido en mi programación. Ahora sí, nunca he comprometido la calidad por cumplir una cuota. Y no pienso hacerlo ahora”, concluye Chediak que reunirá anécdotas y opiniones sobre el cine en el libro Of Life and Laughter.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "Nat Chediak en Coral Gables Art Cinema, buena noticia para los amantes del cine."

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