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Grandes actrices en escena


Grettel Trujillo en ‘Lo tuyo es micro teatro’, en la sede de Microteatro en Centro Cultural Español de Miami.
Grettel Trujillo en ‘Lo tuyo es micro teatro’, en la sede de Microteatro en Centro Cultural Español de Miami. Alfredo de Armas

La comedia con carga política, en el caso cubano, fue un género, si se le puede llamar así, que mantuvo hasta años recientes las salas teatrales repletas en Miami. El público acudía en masa a reírse del dictador –no hay ejercicio más saludable– y de paso aligeraba la frustración de tantos años de exilio. El maestro indiscutible del género fue el inolvidable Armando Roblán, aunque hubo otros que también hicieron sus aportes, rescatando lo mejor del vernáculo criollo, la estructura del sainete y hasta la astracanada.

En la actualidad este tipo de espectáculo prácticamente ha desaparecido. No es este el lugar para estudiar el fenómeno y analizar las causas, pero en algo deben haber influido las nuevas oleadas de emigrantes cubanos con la mentalidad del “voy y vengo”, el paso del tiempo y la aparición de la palabra “diáspora”. En las salas sigue primando la comedia de enredos, pero con los conflictos de la pareja, la infidelidad, el sexo, y punto. Por eso me llamó poderosamente la atención que un joven director cubano, el también actor, comediante, guionista y productor de televisión Tony Benítez, eligiera para su pieza, que escribe y dirige, Lo tuyo es micro teatro (jugando con “lo tuyo es puro teatro” que cantaba La Lupe) un ajuste de cuentas político como trasfondo.

La obra, producida por Trail Theater, comienza justo así, con la estupenda actriz cubana Grettel Trujillo cantando, oculta detrás de un mueble, Puro teatro, el gran éxito de Tite Curet, mientras, de vez en cuando, deja ver la mano empuñando distintas verduras. Su marido se está bañando y ella se dispone a preparar la cena, mientras cuenta a los espectadores la historia de sus tres esposos anteriores. Es viuda por triple partida, enseña y reparte fotos de los fallecidos, todos adorables con sus virtudes y algunos defectillos. Poco a poco nos enteramos de que no todo es color de rosa, que su padre fue preso político y que murió en la cárcel. Y lo peor, la relación de aquellos cuatro hombres, contando al actual esposo, con la muerte de su padre. No voy a revelar el final de esta comedia que de alegre se va tornando negra y que concluye cuando la mujer termina de preparar la suculenta ensalada para el esposo. Hay que verla. Buen texto con trasfondo político, magníficamente resuelto por una Grettel Trujillo, fresca, precisa en los matices y llena de justiciero sabor cubano.

Lo mejor del Microteatro. Centro Cultural Español, 1490 Biscayne Blvd., (305) 448 9677.

Una mamá de película

Por otro lado, una de las más versátiles actrices cubanas, con una impresionante trayectoria en cine, teatro y televisión, Susana Pérez, demuestra una vez más sus grandes posibilidades en escena, en Una mamá de película, texto de Ricardo Chuecos y Stefany Gómez, en una producción y dirección de Pedro Pablo Porras, que ha estado presentándose en el concurrido Paseo de las Artes de Doral.

Por sustentarse en el concepto de obras de 15 minutos, dentro de un contenedor de carga, la pieza es un buen esbozo de un proyecto que da para urdir una comedia más completa. Con los recursos que la breve historia propone y la fuerza interpretativa de Pérez como La Madre y la muy desenvuelta venezolana Laura Chimaras, como La Hija, es posible alcanzar un mayor desarrollo, dar más brillo, al texto. Claro, de concretarse algo así, deben cuidarse algunos detalles, como el demasiado violento contraste entre los acentos de madre e hija, una muy cubana, y la otra muy venezolana. Por momentos resulta chocante y poco creíble la relación filial.

Pero lo que se ha logrado, está bien. Una muchacha tiene en su casa un brownie de chocolate que la madre ve apetitoso y se come, aun cuando sabe que engorda y le hace romper su dieta. La joven se da cuenta tarde de lo que ha hecho su madre, que poco a poco va entrando en un estado de euforia, pues en realidad el dulce contiene marihuana.

Susana Pérez se transforma maravillosamente en apenas unos minutos, para alcanzar un clímax, canto y baile incluidos, que entretiene al público, hace reír mucho y disfrutar de los poco más de 15 minutos de actuación de altura. Por su parte, La Hija, preocupada, intenta calmarla, pero al final el incidente sirve para identificarla mucho más con su progenitora. En resumen, una comedia con la que se pasa muy bien, y la oportunidad de ver a una gran actriz en escena. • 

Paseo de las Artes, 3635 NW 78 Avenida, Doral.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de septiembre de 2015, 3:09 p. m. with the headline "Grandes actrices en escena."

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