Ocho apellidos vascos, chistoso y atrevido
Rafa (Dani Rovira), un joven andaluz, llega al País Vasco en busca de una chica que conoció en su barrio. Ella es Amaia (Clara Lago), que aparte de ser muy terca, es hija de un nacionalista recalcitrante (Karra Elejalde), y el joven –nada menos que un sevillano que hace chistes de vascos– tendrá que hacerse pasar por un natural de Euskadi, y arrastrar apellidos de ocho generaciones: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta...
Pero un engaño lleva a otro, y resulta que el “vascongado” también tiene madre, una viuda extremeña que ha conocido en el viaje, y ella (Carmen Machi) se presta al papel encantada. Ya estaría todo dispuesto para que los chicos, con el costumbrismo ajeno mediando, sirvan –o no– a sus respectivos propósitos. Solo falta empatar a la viuda con el padre, saltear la mezcla con enredos y malentendidos, y así se arma el pastel dramático, con traje de novia incluido.
Spanish Affair (Ochos apellidos vascos), con guion de Borja Cobeaga y Diego San José, y dirección de Emilio Martínez-Lázaro, nos trae a Lago, la actriz de ojos de azabache, que es un torbellino de carisma, pero no la aprovecha –con todo y peinado raro–, y al prometedor Rovira, para hacer reír con un asunto espinoso: las diferencias culturales, prejuicios y ansias separatistas entre regiones españolas, con estos coterráneos burlándose de sí mismos. El resultado es una comedia ligera y superficial, con un guion descuidado, que no gris. Pero el filme es tan chistoso y atrevido que no nos molesta verle las costuras. •
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2015, 4:52 a. m. with the headline "Ocho apellidos vascos, chistoso y atrevido."