Danza moderna y contemporánea en Festival Internacional de Ballet De Miami
El XX Festival Internacional de Ballet de Miami, bajo la dirección artística de Pedro Pablo Peña y la coordinación de Eriberto Jiménez, ofreció dos programas diferentes en su primera semana de actividades.
El viernes 4 presentó en el Chapman Center del Wolfson Campus del Miami-Dade College una noche con bailarines jóvenes ganadores en concursos internacionales de ballet y el domingo en la tarde agrupó en el Colony Theater de Miami Beach a creadores procedentes de varios lugares de Estados Unidos, Ecuador y España en una oferta de danza moderna y contemporánea.
La función en el Colony, a teatro casi lleno, tuvo el acierto de programar obras de estilos muy diferentes a cargo de intérpretes muy atractivos en momentos distintivos de sus respectivas carreras artísticas.
Desde artistas muy jóvenes y bailarines ya establecidos hasta un creador que es un ejemplo excepcional de permanencia escénica. Desde la exploración expresiva con referencias académicas y los trabajos breves llenos de virtuosismo a la manera de So You Think You Can Dance hasta una obra de danza-teatro y un trabajo de grupo que es reflexión sobre sucesos cotidianos.
La función abrió con Chloe Slade y Jamal Chase, representando a la compañía neoyorquina Dance Inc. e interpretando Jamais Ton, coreografía de Aaron Atkins. Este es un dueto interesante en su dinámica que combina ballet y danza moderna. Está inspirado en las cartas de amor de Beethoven y cuenta con música de Arvo Pärt y Erik Satie.
A continuación se presentaron dos solos a cargo de solistas de Dance Town, el estudio de danza que dirigen Lary & Manny Castro en la ciudad de Doral. Tanto Change the World (coreografía de Talia Favia) interpretado por Amanda Baez, como Empathy, de Easton Blake e interpretado por él mismo, son trabajos que consiguen mostrar a ambos ejecutantes en todo su esplendor. Ambos son bailarines excelentes pero hay que reseñar que Blake es, además, una presencia escénica poderosa.
En la segunda parte del programa Baez y Blake regresaron a escena para bailar juntos un dueto de Holly Ryder titulado Never Mind, que fue ovacionado con muchísimo entusiasmo.
La primer parte del programa cerró con una demostración de maestría.
El niño del floripondio es un sofisticado montaje de danza-teatro concebido, dirigido e interpretado por el ecuatoriano Kléver Viera, un coreógrafo, bailarín y maestro con más de 40 años de carrera profesional. Es también un solo melancólico que se nutre de soluciones estilísticas provenientes del Butoh, del budismo, de la danza moderna mexicana y de la danza andina.
Esta obra de carácter autobiográfico e inefable belleza mantiene el interés de principio a fin gracias, sobre todo, al trabajo impecable de Viera como ejecutante. La meticulosidad angustiosa de Viera consigue una eficacia comunicativa por momentos insólita.
Por su parte, el miamense Richard Villaverde, ahora en Filadelfia con Ballet X, presentó una obra de su propia creación tiulada This Place is a Shelter, con música de Olafur Arnalds. Villaverde es un ejecutante carismático tan cercano a la perfección que su intervención es la joya de la corona del programa.
El final de la función estuvo a cargo del grupo español LaMov, procedente de Zaragoza. Ellos presentaron Raw Meat, coreografía de Víctor Jiménez y Francisco Lombardo, discípulos de Maurice Béjart y Nacho Duato.
Los cuatro bailarines que la interpretan (Elena Gil, María Sordo, Matthia Furlan y Laura López) son actores entrenados para todo y entregados a todo, y Raw Meat tiene momentos muy hermosos donde situaciones ordinarias se transforman sin reserva alguna en imágenes personalizadas y secuencias estupendas. •
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2015, 5:05 a. m. with the headline "Danza moderna y contemporánea en Festival Internacional de Ballet De Miami."