Breathe, lenta pero aplastante
De Francia, un terrible drama adolescente, basado en la novela de Anne-Sophie Brasme, nos trae Mélanie Laurent, la chica judía de Inglourious Basterds. Su protagonista, una muchacha de provincia, padece de problemas respiratorios que afloran en momentos de tensión, pero sobre todo Breathe (Respire) tiene que ver con el ahogo emocional sufrido a manos de otro ser, y con el aire vital que se arranca en represalia.
Charlie (Joséphine Japy) tiene 17 años, y una vida balanceada entre su hogar, donde hay discusiones y llanto, y el colegio, donde todo es chanza y risa. Pero el conflicto sentimental de sus progenitores (la madre es Isabelle Carré), no es sino una de las aristas del drama. El catalizador llega por donde menos se espera: una bella, independiente y exitosa chica nueva de la clase, Sarah (Lou de Laâge), quien provoca en la más anodina una gran fascinación.
La vida se llena de oxígeno con los juegos y risotadas de las mejores amigas, en fiestas, paseos y confidencias. La narración se despliega de forma lenta, pero aplastante, va soltando pistas de que algo no va bien; una turbia doblez se esconde tras el encantamiento de Sarah. La devoción deviene en intensa relación amor odio, y en un punto irreparable se vuelve tortura psicológica.
El filme con rostro femenino, expone dos generaciones, dos madres a lo lejos, como telón de fondo y raíz emocional, y en primer plano dos chicas intercambiando roles en despiadados actos de asfixia. Laurent escarba en la compleja y frágil edad de la adolescencia con hiriente agudeza.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de septiembre de 2015, 0:57 a. m. with the headline "Breathe, lenta pero aplastante."