‘In The Grayscale’, atascado en la puerta del closet
Hay tal vez más sombras en el protagonista de En la gama de los grises, del chileno Claudio Marcone, que en las 50del declarado sexo maníaco de E. L. James. Y es que el personaje de la cinta que se alzó con el premio Opera Prima en el Miami International Film Festival, se atreve a desvestirse más por fuera que por dentro.
Bruno (Francisco Celhay), padre de familia, arquitecto, inteligente y atractivo, ha pedido unos días a su mujer Sole (Daniela Ramírez) y a su pequeño hijo Diego (Matías Torres), para pensar en lo que le está pasando. Pero no le pregunten, él no lo sabe. Y cuando conoce a Fer (Emilio Edwards), un guía de turismo, orgulloso gay, honesto y carismático, se queda aún más confundido. Bruno “está en un lugar en la amplia gama de grises”, dice el guía, quien también es su lazarillo en la iniciación homosexual, gráfica escena amatoria incluida. Pero el arquitecto sigue atascado en la puerta del closet.
Flojea el guion en momentos como el del matrimonio en la tienda de campaña, donde ella tiene un emocional soliloquio que es más envoltura que contenido. Otra línea –un proyecto de arquitectura– convive en la trama como a empujones. Pero hay intención estética en el regodeo visual del cuerpo humano, un torso medio tapado bajo una sábana, un pie, una mano, la piel. El intimismo de estos planos contrasta con Santiago de Chile como gran decorado, donde la alusión a un histórico monumento, el demolido Puente de Cal y Canto, simboliza el vínculo –aún quebrado– entre los seres humanos de cada lado.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de septiembre de 2015, 1:04 a. m. with the headline "‘In The Grayscale’, atascado en la puerta del closet."