Galas del Festival Internacional de Ballet de Miami
La XX edición del Festival Internacional de Ballet de Miami presentó sus tan esperadas Galas concierto con artistas provenientes de unos 15 países diferentes como ofertas de culminación y cierre del evento.
La Gran Gala Clásica de Estrellas tuvo lugar el viernes 11 en el Arsht Center y la de Cierre en el Miami-Dade County Auditorium. Ambas con una buena asistencia de público, pero destacándose el entusiasmo de los asistentes a la función del domingo.
En esta ocasión, el festival que dirigió Pedro Pablo Peña y coordinó Eriberto Jiménez, entregó más reconocimientos que nunca, recibió la visita de algunas personalidades de excepción e invitó a artistas de todo tipo a las Galas: bailarines ya conocidos por el público de Miami e intérpretes que se presentaban por primera vez en el sur de la Florida, talentos de larga trayectoria y figuras muy jóvenes aún en proceso de formación como artistas, pero desbordantes de posibilidades.
En la función del viernes se entregó la Medalla del XX Aniversario a Nina Kudriavtseva-Loory, directora artística del Premio Benois de la Danse y el Premio Una Vida en la Danza al bailarín, coreógrafo y maestro ruso Azari Plisetzky, una figura importante en la historia de la escuela cubana de ballet y no solo por haber sido partenaire de Alicia Alonso.
También recibieron Medallas de Honor un grupo de colaboradores del evento, muchos de ellos, representantes de la prensa escrita y radial de Miami. En la función del domingo el Premio Crítica y Cultura del Ballet fue entregado al suizo Jean Pierre Pastori.
Hablando en específico de lo ocurrido en escena, hay que decir que todos y cada uno de los artistas participantes en las funciones son merecedores de un análisis detallado, pero en esta oportunidad vamos a reseñar solo las participaciones que definieron esta edición.
Primero, el éxito de público conseguido por los solistas de la Kim Sunhee Ballet Company, proveniente de Corea del Sur. Los muchachos y muchachas de este grupo son ejecutantes muy bien entrenados que intentan conquistar el repertorio tradicional actuando como intrépidos concursantes en versiones concebidas abiertamente como oportunidades de lucimiento.
Como grupo se mostraron encantadores y disciplinados en What About Classical Movements y evidenciaron serios problemas con el estilo en Don Quijote e incluso en el ovacionado Flames of Paris. Ofrecieron un buen solo (Gopak) y otro lamentable (Carmen), fallaron con Talismán, pero acertaron por completo con el hermoso pas de deux del segundo acto de Giselle donde la esbelta Lee Soobin se proyectó como una bailarina de inusitada delicadeza.
Entre los bailarines que regresaron a Miami este año, hay que destacar la consolidación del siempre atractivo Luca Giaccio como intérprete de entrega exquisita en dos pas de deux muy bien recibidos por el público: Entre Dos, de Yanis Pikieris y Skin, de Luc Bouy. En ambos, Giaccio compartió escena con la maravillosa Myrna Kamara, que será recordada como la figura femenina más sobresaliente de esta edición.
Otro regreso recibido con agrado fue el del mexicano Rodrigo Ortega Sánchez en el Diana y Acteón, que cerró la función del domingo.
Pero fue el solo La Farruca del Molinero lo que ubicó al estupendo Sergio Bernal Alonso como la figura masculina del festival y su porte escénico es una imagen destinada a permanecer imborrable en la memoria. Bernal Alonso sobresalió también en el dueto Follia de Caballeros junto al igualmente excelente Joaquín De Luz.
Sin olvidar que el mejor ejemplo de un pas de deux concebido como obra de arte fue el bellísimo Adagietto de Oscar Araiz, interpretado de manera casi detenida por dos bailarines fascinantes, la francesa Maëva Cotton y el italiano Alessio Passaquindici, representando al Ballet de la Opera Nacional de Niza (Francia).
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2015, 7:17 a. m. with the headline "Galas del Festival Internacional de Ballet de Miami."