Force Majeure, derrumbe familiar en paisaje nevado
Al son de estridentes violines de Vivaldi e imponentes paisajes nevados, Force Majeure cuenta una pequeña historia helada como la nieve de la montaña. Escrita y dirigida por Ruben Östlund (Play), la cinta, con título original Turist y que fue favorita en Cannes, es la escogida por Suecia para competir por la estatuilla dorada.
El matrimonio de Tomas y Ebba (Johannes Bah Kuhnke y Clara Wettergren) y dos hijos pequeños han venido a pasar sus vacaciones en un resort de los Alpes franceses para practicar el esquí. La armonía familiar se complementa con el paradisiaco entorno. El espectáculo visual es grandioso; la fotografía limpia y tersa está impregnada de la belleza del invierno, de la estética de la blancura, para mostrar en contraste la oscuridad del alma humana.
Toda la fuerza dramática del filme se concentra en una escena a principios de metraje, en la que la idílica perfección familiar se romperá en pedazos como un cristal de hielo. Los turistas se encuentran en la terraza de un restaurante al pie de las montañas, cuando son sorprendidos por una detonación seguida de una avalancha; la belleza de la vista hace que tomen fotos, pero la densa y enorme nube de nieve se aproxima peligrosamente a ellos y en apenas tres segundos se desata el pánico.
Poco después el humo se disipa y el sol vuelve a brillar en la terraza. ¿Qué ha sucedido? Todo ha sido muy rápido, pero la pasmosa actuación de un miembro de esta familia no nos ha pasado inadvertida. Sin necesidad de palabras, el director nos sitúa ante un conflicto psicológico mayúsculo. La reacción que sobreviene es pausada, casi tan controlada como las pequeñas explosiones que provocan falsos aludes en la montaña. No se produce una catástrofe natural sino un quebranto interno en los personajes. Después, el resto de la trama girará en torno a un cuestionamiento: ¿puede un impulso ser concluyente de la calidad humana de un hombre o de una mujer?
El magnífico filme de este discípulo de Bergman nos introduce en un delicado y umbroso escenario, la intrincada complejidad de la mente humana. El juego, ciertamente retorcido, se renueva al final de esta historia, donde Östlund nos coloca ante una situación análoga, pero esta vez no ofrece subrayado o cuestionamiento, deja al espectador que advierta el momento, y que culpe o disculpe a su
juicio. •
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "Force Majeure, derrumbe familiar en paisaje nevado."