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The Outrageous Sophie Tucker, una joya del ‘vaudeville’ llevada al cine


Escena del documental ‘The Outrageous Sophie Tucker’, dirigido por William Gazecki.
Escena del documental ‘The Outrageous Sophie Tucker’, dirigido por William Gazecki. Innovative Films

Una mujer corpulenta y dueña de sí misma entra como un remolino en el set del filme Gay Love (1934), y al llegar hasta el piano se roba la escena con gran salero, disfrutando cada nota de su canción Every Sweet Hot Mamas Open Heart. Ella es Sophie Tucker, la legendaria cantante, comediante y actriz, conocida por el apodo de “The Last of the Red Hot Mamas”.

La artista de origen judío nacida en Ucrania, que comenzó robándose la escena en los teatros neoyorquinos de vaudeville con sus coon songs, e incursionó en todos los medios, llegó a ser en su época la mujer más famosa de la industria del

entretenimiento.

Fue también la fémina rolliza y poco agraciada que supo explotar la desventaja con inteligencia (I Never Want to Get Thin, cantaba); la intransigente, capaz de telefonear a un presidente de Estados Unidos y darle una orden; la socialite que tuvo como amigos cercanos a mandatarios, reyes europeos, a Chaplin, J. Edgar Hoover, Al Capone, Judy Garland, Jerry Lewis, Josephine Baker y cuanto sonó y brilló en la época.

Y aquí está Tucker por primera vez en el cine como protagonista de su propia vida, gracias a los autores y productores Lloyd y Susan Ecker y al director William Gazecki, quienes supieron aprovechar la tremenda joya dramática que tenían en las manos. Todo comenzó cuando Lloyd Ecker descubrió las memorias parcialmente inéditas de Tucker. El extraordinario material dramático que recogían esos escritos, contados con toda naturalidad, “como si ella estuviera en la cocina de su casa tomando una taza de té”, motivó a los Ecker a terminar lo que Tucker había dejado inacabado, una autobiografía ficcional titulada, I am Sophie Tucker.

El documental, aderezado de entrevistas, a Barbara Walters y legendarios actores, fotografías –algunas graciosamente animadas– e imágenes de archivo, se sirve a su vez de cientos de recuerdos que Tucker obsesivamente atesoró durante su vida: recortes de periódicos, cartas, notas manuscritas, tarjetas y hasta recibos de tiendas y restaurantes. Fue un completo mapa de ruta de lo sucedido a esta mujer desde 1906 hasta su muerte en 1966, nos dice Lloyd Ecker y asegura jocosamente que “Antes de Facebook había el Tuckerbook”.

Al filme sobre Sophie Tucker lo hace especialmente entrañable el gran cariño por el personaje que expresan sus creadores, al narrarnos con una emoción genuina y gran sentido del humor la historia de esa auténtica artista de potente voz que enamoró a muchos cantando Nobody Loves a Fat Girl, But Oh How a Fat Girl Can Love. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "The Outrageous Sophie Tucker, una joya del ‘vaudeville’ llevada al cine."

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