‘How Strange To Be Named Federico’, brillante, apasionada, felliniana
Ettore Scola reaparece para homenajear a Federico Fellini, con un filme muy inspirado, que posee doble lujo. Los tiene a ambos, al director de La dolce vita de protagonista, detrás de cámaras al creador de Le Bal, pero también juntos en este viaje de entrañables compañeros de juventud y madurez, unidos por la pasión del cine.
Esto no es un documental ni una ficción, es una maravilla fílmica que se inventa su propio género, a medio camino entre la crónica histórica, con un narrador de sombrero y portafolio (Vittorio Viviani) metido en el set, y la parábola de ficción, con actores recreando memorias que rezuman la añoranza de una época. Tommaso Lazotti como el joven Fellini, Giacomo Lazotti como Scola.
Unas viñetas muy curiosas revelan una faceta menos conocida del Fellini caricaturista en la revista satírica Marc’Aurelio, cuya habilidad para el dibujo comparte con Scola; los estudios Cinecittà, un bar, los paseos por Roma de Federico y Ettore y el delicioso encuentro con una prostituta (Antonella Attili); “Qué nombres extraños tienen”, comenta ella, pero el título viene de otro Federico, García Lorca; una delirante conversación con un artista callejero que ha pintado a un santo negro, son magníficos momentos. Mientras la música de Andrea Guerra, baila divinamente con las imágenes.
Y ahí están otros grandes, Giulietta Masina, Marcello Mastroianni –el tercer amigo–. Y una madre que se queja porque Scola filma feo a su Marcello, mientras Fellini lo filma bonito. Un montaje de escenas legendarias es el remate nostálgico para esta recordación que no podía ser sino brillante, apasionada y felliniana.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2015, 5:44 p. m. with the headline "‘How Strange To Be Named Federico’, brillante, apasionada, felliniana."