‘The Longest Distance’, larga y predecible
Un nieto y una abuela se cruzan en un camino de sufrimiento y redescubrimiento. El punto de llegada y partida está en la Gran Sabana venezolana donde muchos años atrás tuvo esta familia su hogar. La mujer llega desde España – la interpreta la actriz española Carmen Elías – llevada por una dura elección. El niño (Omar Moya), viene huyendo desde la violenta Caracas en busca del idílico páramo donde una vez su madre fue feliz.
Iluminan este debut fílmico, que escribe y dirige Claudia Pinto Emperador, sus bellos paisajes amazónicos, y lo matiza el reflejo dual de una sociedad violenta, cruel, desalmada, contrastando con otra Venezuela tierna, humana, compasiva, llena de amor y dolor. El monte Roraima es el símbolo de la difícil y hermosa cuesta de la existencia. El ser humano elige su destino, es el mensaje, aunque eso no siempre es verdad.
A nivel dramatúrgico la cinta está más cercana a una estética de folletín televisivo que al séptimo arte. Sus tragedias y sus penas no llegan a ser creíbles. Les falta veracidad a sus situaciones dramáticas, mal perfilados están los personajes; los diálogos chirrían por falsos, las actuaciones se sienten acartonadas. La distancia más larga se hace verdaderamente larga, básica y predecible.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2015, 8:30 a. m. with the headline "‘The Longest Distance’, larga y predecible."