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‘Time Out Of Mind’, Richard Gere se vuelve invisible


‘Time Out Of Mind’.
‘Time Out Of Mind’.

Richard Gere pasa desapercibido ante sus fans transformado en indigente, vagando por una despiadada e inhóspita Nueva York. El filme de Oren Moverman es tan crudo y real como la vida. Y, como la realidad en tiempo muerto, también se hace tedioso, por momentos.

El hombre llamado George sale de la iglesia con nuevo abrigo y con las mismas lo empeña para beber. Pernocta en una sala de emergencias, en un banco a la intemperie, en un refugio, donde tiene un “amigo” (Ben Vereen) que habla por los codos y lo sigue a todas partes. Una bolsa de basura es su equipaje, su baño es cualquier acera. El hombre ya no tiene escrúpulos, ni pasado, ni familia, ni número de seguridad social. Solo queda un fantasma de otro tiempo, una hija (Jena Malone) que no quiere verlo. George es la viva imagen de la soledad y decadencia humana.

La cámara permanece distante, detrás de una puerta o vidriera de un bar, desde la ventana de un edificio. Una mirada oculta, como de voyeur, al ser humano y su entorno, es la fórmula visual. Otro puntal narrativo está en los sonidos que inundan el filme: voces, gritos, bocinas, ruido ambiental de la urbe anónima y populosa. La ciudad es el estridente fondo donde vagan hombres sin rostro y sin voz.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de octubre de 2015, 0:33 p. m. with the headline "‘Time Out Of Mind’, Richard Gere se vuelve invisible."

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