Nu Deco Ensemble, una orquesta de cámara del siglo XXI
La aparición de un ensemble de música contemporánea formado por músicos locales en un espacio alternativo debe festejarse y apoyarse. Y el flamante Nu Deco Ensemble, en The Light Box del Goldman Space, interpretando música “de Miami”, es una bienvenida adición a la geografía musical de la ciudad. Lo mismo que aplaudimos a principios del siglo cuando apareció Seraphic Fire o antes, la New World Symphony, de donde muchos de sus integrantes provienen. El grupo de Patrick Quigley está al otro lado del espectro de la formación creada por Sam Hyken y Jacomo Bairos, pero ambos cumplen una función común importante, la de tensar la cuerda para facilitar, sugerir y dar pautas a sus hermanos mayores, entidades más establecidas que también luchan por sobrevivir e imponerse.
En la energía del lugar, el entusiasmo del público y entrega de los artistas, el primer concierto de primera temporada del grupo obtuvo resultados que fueron más allá de los méritos meramente musicales y que remitieron a otras épocas y ciudades. Sin embargo, era Miami, pleno Wynwood para más datos. Dentro de un programa estructurado formalmente, estos jóvenes de formación clásica interpretaron música urbana de su tiempo. Música que los refleja, música que los retrata, música no exenta de reparos pero viva, interesante, curiosa y que en ese ámbito repleto de público sentado en tres filas escalonadas rodeándolos obtuvo el resultado deseado.
La primera parte fue la más jugosa en cuanto a sus posibilidades y despliegue interpretativo, así como el Urban Sprawl, de Clint Needham (1981) que dio la pauta rítmica de toda la noche y en la mejor tradición Americana. Urbano, vertiginoso e ideal como introducción fue seguido por Octet, de Marc Mellits (1966). Sin director, las ocho cuerdas del grupo bajo la mirada del concertino Alexander Zhuk brindaron un momento tan necesario como introspectivo, de aristas íntimas, cálidas y sugerentes. Del brasileño Marcos Balter (1974), Bladed Stance fue hipnótica, onírica, sin dudas bella pero también más previsible. Impecable la concertación de vientos y cuerdas. La solvencia del trompetista Craig Morris y trombonista Maciej Pietraszko lideró Draw Me the Sun de Greg Simon (1985), obra del jazzista californiano que incorpora guitarra y marimba y que en instancias pudo sonar en exceso ambiciosa; afortunadamente Jacomo Bairos mantuvo firmes las riendas.
La segunda mitad orientada hacia el pop, contó con Brika como solista y como final LCD Soundsystem Symphonic Suite, del multifacético Sam Hyken (1981), en un alarde de eclecticismo que refleja su versatilidad y enfoque, además de desplegar al máximo de posibilidades su “orquesta de cámara del siglo XXI”. La actuación de Brika merece mención aparte. Con una voz ahumada y profunda que desmiente sus apenas 20 años, una fuerte creatividad que se adivina detrás de una presencia femenina frágil y envolvente, la encantadora joven miamense es un nombre a seguir. La inclusión de esta cantante pop fue otro acierto del Nu Deco Ensemble, que supo enmarcarla en cada canción de su autoría.
La abundancia de ritmo y la ausencia de angustia fueron dos interesantes rasgos en estas obras de compositores americanos de entre 20 y 40 (y algo) años de edad, así como la exploración de texturas y elementos poco convencionales. La mezcla de tantas vertientes refleja la sana intención por incorporar nuevas audiencias, la diversificación y unificación, así como lograr una respuesta es más difícil y tampoco es obligatoria. Sólo sucede cuando la calidad del producto lo merece y el Nu Deco Ensemble puede y sabe cómo hacerlo.
Información sobre próximos conciertos: www.nu-deco.org/
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2015, 9:02 a. m. with the headline "Nu Deco Ensemble, una orquesta de cámara del siglo XXI."