Los 30 años del Miami City Ballet
Con una nota muy positiva Lourdes López declara su alegría al ser la directora de una compañía que más que perdurar ha sido extremadamente exitosa, y es ahora en su trigésimo aniversario, una de las 10 mejores de Estados Unidos, el Miami City Ballet.
“Todavía estamos aquí después de 30 años de fundada, es una bendición, es un regalo”, dice en perfecto español López, la bailarina cubanoamericana criada en Miami, educada en Nueva York, “porque hay muy pocas compañías en Estados Unidos que tienen su teatro, su escuela, una orquesta, un conductor, un repertorio tan diverso, unos bailarines de este alto nivel, y que hacen giras. El impacto en su comunidad, con colegio, orquesta, teatro y público, y poder celebrar 30 años de todo esto, es que no se da, es que hay muy pocas compañías que incluyen estas diferentes facetas”.
Todavía estamos aquí después de 30 años de fundada, es una bendición, es un regalo
Lourdes López
directora artística de MCBLópez se fue de Miami en 1972 cuando el Miami Ballet con Thomas Armour y Martha Mahr, a cuya escuela ella asistió, eran prácticamente los únicos en existencia. “Ponían entonces solo dos funciones al año, y de vez en cuando un pequeño Cascanueces, en el Miami Dade Auditorium, con algunos solistas invitados, como Lupe Serrano”, comenta la directora del MCB. “Y 30 años no es nada, es un soplo y mira lo que ha hecho esta comunidad con Edward Villella y con Toby Ansin, hay que darle mérito a lo que ellos han hecho”.
A los 57 años y después de haber vivido 40 años en Nueva York, en la carrera de ballet desde los cinco años y profesionalmente desde los 15, López confiesa que lo que ha visto y conoce de ballet, le hace admirar que en esos 30 años, hayan encontrado maestros, repertorio, vestuario, escenografía, todo de alta calidad, convirtiéndose en la séptima compañía en Estados Unidos, con un presupuesto de $16 millones. La compañía de ballet que les sigue por encima en presupuesto es el Pacific Northwest Ballet, de Seattle, con $24 millones más o menos. “Entre nosotros y ellos no hay ninguna otra compañía”, comenta López, “te imaginas lo que estamos haciendo para una compañía de este tamaño que se presenta en Miami, Nápoles, West Palm Beach y Broward, es un milagro, y no sé si la comunidad entiende lo que tiene”.
Es una especie de llamado a seguir cooperando con un esfuerzo que debiera llenar de orgullo a la comunidad, no es solo un reto para la compañía, sino para las ciudades que participan en este beneficio cultural.
El Miami City Ballet fue fundado por la estrella varonil americana de su época, Edward Villella, que nutrió George Balanchine, y aunque la benefactora e inventora de esta compañía Toby Ansin había estudiado y era adepta a los ballets clásicos, según confesó algún día, aceptó la idea de su director artístico para crear la segunda compañía representativa del gran genio y maestro, después del New York City Ballet.
Es lógico también que López, de quien Mr. B. como le llamaban, fue también mentor, fuera la escogida para sustituirlo. Esta temporada representa a Balanchine con ballets muy significativos. En primer lugar el primer concierto este viernes, con El Lago de los Cisnes, como él lo interpretó esencialmente, con el segundo acto y el cuarto acto, los “actos blancos”. Y cerrará con Sueño de una noche de verano en su versión completa, amén de piezas de Balanchine en los otros dos programas de la temporada más El cascanueces de Balanchine en diciembre.
La coreografía de El Lago de los Cisnes” es originalmente de Marius Petipa y Lev Ivanov, con música de Chaikovski, un clásico del ballet en cuatro actos con una historia de cuento de hadas. “Balanchine cambió muy poco la coreografía durante los años que la puso, desde 1947-48 en adelante, pero escogió el segundo y el cuarto actos solamente, porque quería que el cuerpo de baile bailara, que no fuera un adorno para la bailarina y el bailarín y, como era parte de la música, y él estaba sintonizado con la música, quería que formara parte de ese trabajo”, explica López. “Él lo termina dramáticamente, con la música del cuarto acto, cuando la bailarina principal lo abraza a él –yo siempre lloro ahí–, ella se va y se transforma de mujer a ave, y sale”.
El programa se completa con Viscera, de Liam Scarlett y Fancy Free, de Jerome Robbins y Leonard Bernstein. “Lo que yo hice para darle contexto a la celebración del trigésimo aniversario durante todo el año fue hacer una visita al pasado, al presente y al futuro. Los ballets bailados en los 80, 90 y 2000, son el pasado, el inicio de la compañía, el presente es Ballet concerto, de Peter Martin, The Year of the Rabbit, de Justin Peck, y el futuro es la puesta de El sueño de una noche de verano completo, de Balanchine, que cierra el año”, cuenta la directora del MCB. “Una temporada completa para celebrar”.•
olconnor@bellsouth.net
Miami City Ballet, viernes 23, a las 8 p.m., sábado 24, a las 8 p.m., y domingo 25 de octubre, a las 2 p.m., en Adrienne Arsht Center, 1300 Biscayne Blvd. Entradas, 305-929-7010 y boxofficed@miamicityballet.org. (El programa se repite en Broward Center y en el Kravis Center en noviembre.)
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2015, 1:17 a. m. with the headline "Los 30 años del Miami City Ballet."