‘Black Mass’, un Johnny Depp estrictamente criminal
Johnny Depp vuelve a la línea de Donnie Brasco, y se aleja de sus piratas del Caribe, su Willy Wonka y ligeras extravagancias, con este retrato frío y terrible del hombre que hasta el 2011 fue el segundo más buscado de Norteamérica.
Se trata de James “Whitey” Bulger, el mafioso del sur de Boston, de ascendencia irlandesa, que tuvo una ajustada calificación: “estrictamente criminal”. En los años 1970 un pacto con el agente del FBI John Connolly (Joel Edgerton), amigo de la infancia de Whitey, lo convierten en informante contra su competencia: la mafia italiana, lo que le da el privilegio al capo para expandirse y afianzar su territorio. En un juego de oscuros manejos, donde se desdibuja la línea que divide al policía del criminal, regidos ambos por un particular código de honor, se cruzan otras figuras: el senador hermano de Bulger (Benedict Cumberbatch), y un juez (Corey Stoll).
El filme, que Scott Cooper adapta del homónimo best seller, no puede ser más absorbente y entretenido. La fábula de gánsteres y policías lleva el alma de las grandes historias de mafia, tipo Goodfellas, aunque también los estereotipos del sanguinario personaje enternecido con madre anciana e hijo pequeño. Depp, que huele a nominación transformado en psicópata y despiadado criminal, es la hipérbole de un Robert De Niro “actuando al tipo duro” en Taxi Driver: “You talkin’to me?”. Y es que, a su vez, como dijo alguien, detrás de un gánster suele haber un histrión. Con todo, Black Mass logra un magnífico personaje de terror.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2015, 10:58 a. m. with the headline "‘Black Mass’, un Johnny Depp estrictamente criminal."