‘Writing in Sand’ añoranza que mira hacia el futuro
En cierto sentido, Escribiendo en la arena es un espectáculo nostálgico. Y esta peculiaridad ofreció durante dos presentaciones en el On.Stage Black Box del Miami-Dade County Auditorium, un tipo de escenificación infrecuente en Miami. Quienes pudieron verla el viernes o el sábado, apreciaron que su añoranza no se remite al pasado sino al futuro.
Su nostalgia enfoca la fugacidad del presente y la urgencia del mañana con un discurso afirmativo sobre la frágil actualidad de una ciudad emergente que quiere ser destino cultural pero no sabe cómo. Por eso la música, la danza, la gestualidad y los idiomas en Writing in Sand, conforman esta representación teatral que no es estrictamente “teatro”.
La puesta en escena que produjo FUNDarte fue dirigida por Carlos Caballero a partir del texto de Gisela Ortiz, una escritura muy intertextual, en tanto incorporó textos de reconocidos autores cubanos y retazos que parecieron salir de la biografía de las intérpretes. Fue una sabia decisión abrir la ficción artística a la veracidad de la vida personal. A la vez, el montaje propicia la fragmentación de una dramaturgia que evita contar historias, y provoca, bajo un flujo de proposiciones poéticas, imágenes coreográficas, impactos musicales y, en general, un dolor y una alegría confesionales. Son, en realidad, sentimientos que, al no poderlos traducir al habla común, desembocan en una manifestación artística que aúna artificio y realidad.
Me refiero al performance, una expresión que se sitúa en el límite entre la plástica y el teatro. Una de sus características, la ausencia de personajes dramáticos, permite la comunicación directa con el espectador que fue aprovechada por la actriz Mabel Roch, la coreógrafa y bailarina Lucia Aratanha e Inez Barlatier, músico y cantante, tres mujeres encantadoras, tres nacionalidades de este hemisferio. Cuba, Brasil y Haití construyen un diálogo al mejor estilo de Miami: por aproximación, superposición e interdependencia. Mientras la presencia de las intérpretes vestidas de negro constituye un recurso plástico, la iluminación de Carlos Repilado diseña la belleza teatral del encuentro en un espacio vacío donde apenas sobresalen unos pocos objetos.
La autenticidad de Barlatier, la fuerza y precisión de Aratanha y la explosividad histriónica de Roch desmantelan una profusión de temas. Así aparecen las contradicciones del emigrante, las dificultades para crear auténtico arte en la ciudad, una discusión de las distintas oleadas de la comunidad cubana que afirman y niegan la naturaleza del exilio, e incluso brota la defensa de una supuesta actitud apolítica, que solo reafirma lo político como conducta personal antes que una postura partidista.
Y disertando sobre “lo que es en cuanto será o debería ser” termina el espectáculo. Las últimas palabras ya no se oyen. El cruce de los tres lenguajes de las intérpretes, más los “supertítulos” en inglés, proyectados al fondo y en lo alto del escenario, integran la confusión de una nueva Babel. ¿Será este lenguaje indefinible, la identidad cultural de Miami? •
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "‘Writing in Sand’ añoranza que mira hacia el futuro."