Opciones de reconstrucción después de la mastectomía
La mastectomía es otra de las temidas consecuencias del cáncer de seno. La cirugía se concentra en retirar los tejidos comprometidos por la enfermedad, que pueden incluir todo el tejido mamario, lóbulos, conductos lactíferos, tejido graso e incluso una porción de piel que abarca el pezón y la areola.
Aunque los tratamientos quirúrgicos y de radioterapia para el cáncer del seno han aumentado, así como el número de procedimientos para salvar la mayor parte posible del tejido de área, una tercera parte de las pacientes que tienen cáncer del seno necesitan de una mastectomía, de acuerdo con The University of Chicago Medicine.
Aquella mastectomía en la que se conserva la piel sobre el seno ofrece mejor apariencia y mayores posibilidades de recuperar su forma original. Sin embargo, no todo está perdido si la mastectomía es radical. En los últimos años se han desarrollado cirugías de reconstrucción para devolver a los senos una apariencia lo más cercana a la original. Los objetivos de la cirugía se enfocan en lograr que el pecho luzca simétrico, recuperar de manera permanente la forma de los senos, sin tener que recurrir a prótesis externas, y esto les devuelve a las mujeres la confianza es sí mismas.
En la reconstrucción del seno, después de una mastectomía, las técnicas más usadas son la llamada reconstrucción autóloga, la prótesis o una combinación de las dos, de acuerdo con el cirujano Cristiano Boneti, profesor asistente de la División de Cirugía Plástica del Departamento de Cirugía de la Universidad de Miami.
Aparte de ser especialista en reconstrucción de seno, Boneti ha participado en el estudio Axillary Reverse Mapping, cuyo objetivo es determinar la relevancia clínica de la preservación selectiva de ciertos ganglios linfáticos axilares en las cirugías de mastectomía, a fin de minimizar los efectos secundarios de una cirugía radical, como la inflamación del brazo y el pecho, también conocida como linfedema.
La extirpación de los ganglios y los vasos linfáticos axilares cambia el flujo del líquido linfático en esas áreas del cuerpo y dificultan que el líquido fluya normalmente en el tórax, el seno y el brazo.
Cualesquiera que sean los métodos, la meta de la cirugía reconstructiva es recrear el montículo del seno, que este se parezca al seno opuesto y lograr la simetría.
Si ambos senos han sido extirpados, la meta de la cirugía reconstructiva es el crear ambos montículos de seno aproximadamente del mismo tamaño de los senos naturales de la paciente.
De acuerdo con Boneti, el implante de silicona o de solución salina es el sistema más rápido de reconstrucción y con menos tiempo de recuperación.
Cuando se extrae tejido a través de una mastectomía, no queda piel suficiente para hacer de inmediato una cirugía de implante. “La alternativa es colocar un implante provisional o expansor, similar al usado en las cirugías de aumento de senos, el cual que se llena con solución salina una vez a la semana para darle tiempo a la piel a que ceda”, explica el cirujano.
El período de expansión puede prolongarse hasta dos meses. Posteriormente, puede colocarse un implante fijo, del tamaño deseado por la paciente y que guarde proporción con su tórax. Existe la opción de implantes de solución salina, que requieren cambiarse cada 10 años, o de silicona, que requieren una resonancia magnética de control cada tres años.
A diferencia de la reconstrucción con implantes, en la reconstrucción autóloga del seno, se recurre al tejido propio de la paciente. Por lo general, la técnica utiliza una parte del músculo abdominal recto transverso. El procedimiento implica retirar un área de grasa, piel y músculo del abdomen, para suturarla a la herida dejada por la mastectomía.
Las mujeres con más grasa abdominal se benefician de la apariencia del estómago, sin embargo, puede dejar cicatrices similares a la de una cesárea, de acuerdo con el cirujano.
Mientras que la cirugía de implante puede tardar un promedio de tres horas y la paciente se va a casa al día siguiente, la cirugía autóloga puede tardar de 10 a 12 horas y puede requerir de dos o tres días de estancia en el hospital.
“El implante de piel viene con los vasos sanguíneos y si uno de ellos se coagula hay que entrar a reparar. El área debe tener una circulación normal”, explica el médico.
El sistema BRAVA
Paralelo a los métodos tradicionales, está el método de reconstrucción de seno implementado por el cirujano Roger K. Khouri, fundador del Miami Breast Center. En 1999, él inventó el BRAVA, un expansor externo del tejido de los senos, el cual lo llevó a desarrollar un tercer método de reconstrucción del seno llamado BRAVA + AFT (Autologous Fat Transfer o Transplante de Grasa Autóloga).
El BRAVA consiste en una especie de brasier de gel suave que funciona como un extensor de tejidos, gracias a un método que ejerce presión negativa en el pecho y sus tejidos internos y los estira. El sistema sirve como técnica de aumento y complementa el de reconstrucción.
Gracias a la succión del brasier, se crea un campo fértil en el área del seno para permitir que grandes cantidades de grasa puedan ser transplantadas y que luego sobrevivan.
“El transplante de grasa autóloga consiste en recolectar grasa a través de la liposucción en áreas del cuerpo donde haya un exceso y reinyectarla en el vacío dejado por la mastectomía”, explica Khouri.
El objetivo es lograr que sobreviva la grasa transplantada como un injerto que puede recuperar la forma suave y redondeada del seno.
El procedimiento está detallado en el libro Your Natural Breasts, A Better Way to Augment, Reconstruct and Correct Using Your Own Fat, escrito por Roger K. Khouri MD y Thomas Biggs MD.
Las cirugías de reconstrucción de seno después de una mastectomía están generalmente cubiertas por los seguros médicos.
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Esta historia fue publicada originalmente el 26 de octubre de 2015, 5:52 p. m. with the headline "Opciones de reconstrucción después de la mastectomía."