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Benedict Cumberbatch, la estrella del momento


Benedict Cumberbatch en el estreno de ‘The Imitation Game’ en el Ziegfeld Theater, de Nueva York.
Benedict Cumberbatch en el estreno de ‘The Imitation Game’ en el Ziegfeld Theater, de Nueva York. AFP/Getty Images

Que este fin de semana lleguen a nuestros cines dos películas en las que Benedict Cumberbatch juega un papel crucial, y que no podrían ser más diferentes entre sí, es una buena muestra del momento peculiar que vive en estos momentos el actor británico. Este hijo de actores con un nombre imposible de olvidar y que ha generado suficiente pasión en el género femenino como para que tenga una legión de seguidoras que se autodenominan “las cumberbitches” parece tener asegurada su primera candidatura al Oscar con The Imitation Game.

En ese filme interpreta al matemático inglés Alan Turing, pero además le presta la voz a un agente secreto en The Penguins of Madagascar, el filme animado que continúa la franquicia iniciada por DreamWorks en el 2005. En menos de un mes, llegará a los cines otra película en la que participa, The Hobbit: the Battle of the Five Armies, y además sigue fascinando a millones de televidentes con su papel protagónico en Sherlock, la serie británica en la que encarna al famoso detective creado por Arthur Conan Doyle y por la que fue nominado al Globo de Oro.

“Es increíble la cantidad y la variedad de cosas que me ofrecen”, explica Cumberbatch en entrevista exclusiva. “Me resulta muy difícil decir que no y explicar que necesito espacio para respirar. Como suele decir uno de los personajes que interpreto, Sherlock, ‘un cambio de trabajo es como unas buenas vacaciones’, algo que para mí tiene mucho de verdad. Cada papel requiere de diferentes mecanismos y energías, y te da la sensación de que estás haciendo algo completamente diferente. No sufro por ser un ‘trabajólico’, aunque en el fondo soy absolutamente perezoso y no hay nada que disfrute más que descansar y ver parientes y amigos”.

Sin dudas, de todos los proyectos que tiene entre manos, ninguno se compara con The Imitation Game, el filme que reivindica la figura del matemático Alan Turing, quien durante la II Guerra Mundial trabajó para los servicios de inteligencia británicos al frente del gigantesco equipo que intentaba descifrar el código Enigma, con el que trasmitían los nazis. Gracias a los esfuerzos de Turing, el final de la sangrienta contienda se adelantó dos años. Por razones de seguridad, su labor quedó en el mayor de los secretos una vez que concluyó la guerra. Cuando un incidente policial delató que llevaba una doble vida como homosexual –esto era un delito en Inglaterra– fue sometido a una castración química para evitar la cárcel, lo cual lo llevó a una profunda depresión y al suicidio.

Solo recientemente la reina de Inglaterra conmutó su castigo, pidiéndole perdón públicamente. Sin embargo, aunque Cumberbatch acepta que la historia de Turing debía haberse contado mucho antes, no cree que haya sido el tema de la homosexualidad lo que demoró su llegada al cine.

“No me siento un pionero ni un valiente, y mucho menos que esté poniendo mi reputación en peligro por encarnar a un hombre gay. En este momento ya no es un riesgo hacerlo, como sí ocurrió con Tom Hanks cuando filmó Philadelphia. Entonces fue un acto de valentía que un actor heterosexual y un estudio hicieran una película así”, dice con firmeza.

Interpretar a Turing tuvo otros desafíos, como, por ejemplo, que fue uno de los grandes genios de la matemática (un terreno familiar para Benedict, quien encarnó a Stephen Hawking en un telefilme sobre su vida).

“Cuando interpreto un papel como este, trato de entender todo lo que puedo pero, lógicamente, es allí donde uno suele darse la cabeza contra la pared porque no tiene la capacidad intelectual de hacerlo”, cuenta sobre dar vida a Turing, que desde pequeño vivió fascinado por la numerología y además está considerado como uno de los padres de la computación.

“No tiene sentido emular ese intelecto, porque uno no se ha pasado la vida estudiando matemáticas. Por suerte, la mayor parte del trabajo está hecho en el guion, algo que también ha ocurrido con otros personajes inteligentes que he interpretado como Sherlock o Julian Assange. Como actor, lo único que puedo hacer a la hora de meterme en sus zapatos es tratar de entender cómo esa persona se ha apasionado por lo que hace y qué ha ocurrido en su infancia para que se comporte de esa manera”, explica. • 

gabriel@gabrieldelerma.com

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de noviembre de 2014, 8:00 p. m. with the headline "Benedict Cumberbatch, la estrella del momento."

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