Keira Knightley en posición de elegir sus papeles
Keira Knightley cuenta que en las largas noches de filmación de The Imitation Game era la chica más popular del set, no solo por ser la única mujer en el elenco, sino porque, además, solía tener una buena cantidad de vino en su tráiler.
“Siempre supe que el camino al corazón de un hombre pasa por el alcohol. Por eso, en mi refrigerador nunca falta el vodka”, comenta divertida la actriz, en entrevista exclusiva en Toronto.
Luego se pone seria y aclara que nunca sintió que estuviera asfixiada por la testosterona. “Ya había trabajado anteriormente con Benedict [Cumberbatch] y es un viejo amigo, por lo que fue muy agradable el reencuentro con él. Y luego hubo una conexión instantánea con Matthew Goode, Allen Leech y Matthew Beard. Son todos muy divertidos, muy dulces y simplemente me dejaron ser parte de la pandilla”, comenta.
El 2014 ha sido un año muy diverso para la actriz inglesa, que comenzó en enero con el protagónico femenino en la película de acción Jack Ryan: Shadow Recruit, en la que acompañó a Chris Pine y a Kevin Costner, y continuó con Laggies, la comedia romántica que fue recibida con entusiasmo en el Festival de Sundance, y que llegó finalmente a los cines a finales de octubre.
Pero, sin dudas, la que tendrá más impacto es The Imitation Game, que se estrenó la semana pasada, y se ha colocado entre las favoritas para arrasar en el Oscar. De hecho, el nombre de Knightley es mencionado entre las potenciales candidatas para una candidatura como Mejor actriz de reparto por su interpretación de Joan Clarke, una figura de la vida real cuya participación en descifrar el código Enigma que usaban los nazis permaneció en secreto hasta hace un par de décadas.
“Creo que muchas cosas que aparecen en el filme sobre Joan no son ciertas, y están allí porque funcionan como instrumentos dramáticos. En realidad, ella fue enviada a Bletchley por su profesor en Oxford, y a pesar de que llegó con las mejores calificaciones y era una de las mentes más brillantes para las matemáticas, tuvo que pasarse un año como secretaria antes de que la aceptaran como una más del equipo, simplemente porque era mujer”, explica sobre la presencia de su personaje en Bletchley Park, centro de la Government Code and Cypher School.
Knightley señala que, sin embargo, la II Guerra Mundial fue una etapa peculiar en Inglaterra para las mujeres, ya que tuvieron más libertad que en décadas anteriores.
“Cuando los hombres se fueron a pelear, ellas tuvieron que reemplazarlos en sus trabajos. Aun así, aunque Joan trabajaba la misma cantidad de horas que los hombres, cobraba una fracción del salario que recibían ellos”, señala, agregando que Clarke se merecería una película en la que se muestre cuán complicado fue que la aceptaran como matemática.
Knightley admite que las cosas han cambiado mucho para las mujeres. “Ya no hace falta tener que casarse para luego ser ama de casa toda la vida, pero, igual, me sorprende cuán relevante sigue siendo su historia”, dice.
El comentario invita a cuestionar cuál es la situación actual de las actrices en la industria del cine: “Para mí, eso siempre va a ser un reflejo de la sociedad, y la poca representación que tienen las mujeres en el cine es un reflejo de todo lo demás. Es cierto que es muy difícil encontrar buenos papeles femeninos y que hay más en televisión, donde existen propuestas asombrosas. Y que si uno tiene la suerte de pertenecer al selecto grupo de los mejores puede elegir qué personaje quiere interpretar. Pero la falta de oportunidades tiene que ver con que hay muy pocas directoras, muy pocas guionistas, muy pocas productoras y muchas menos financistas. No creo que sea un problema de sexismo, pero si el que decide cuál es el proyecto que se va a filmar es un hombre, es mucho más fácil que se identifique con la historia de un personaje masculino”, afirma.
La actriz de 29 años, que encabeza el elenco de Everest, una aventura en la montaña del mismo nombre dirigida por el finlandés Baltasar Kormákur, dice que en su caso no le urge trabajar, por lo que espera que llegue un buen proyecto a sus manos.
“Ahora soy mucho más específica que cuando era joven con respecto a lo que hago, y tiene que ser el proyecto preciso en el momento indicado para que acepte participar. Ahora, por ejemplo, no sé cuál será mi próximo rodaje, y no me desespero. Antes pensaba que tenía que seguir trabajando a cualquier precio, porque si no lo hacía, se iban a olvidar de mí”, confiesa. •
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "Keira Knightley en posición de elegir sus papeles."