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Run, Boy, Run, la única salvación es correr

Un niño de ocho años corre por el bosque a todo lo que dan sus pies; no lo buscan los padres y hermanos ni lo acompañan ya sus amigos, porque a todos ellos los ha perdido. Sus perseguidores son los nazis con sus armas y perros. Estamos en Polonia, en el invierno de 1942-43.

Jurek (Andrzej Tkacz) se ha escapado del gueto de Varsovia y anda solo como alma en pena, muerto de frío, extenuado, aterrado, hambriento. El camino nevado es extremadamente duro, pero él le hizo a su padre la promesa de sobrevivir. Su única salvación es adoptar nuevo nombre, colgarse un Jesucristo al cuello y correr. Y así se lo pasa el chico huyendo y resistiendo por aldeas y caminos rurales, accidentado y mutilado, ayudado por unos y despreciado por otros, durante esta angustiosa carrera, una “aventura” de la vida real llena de incertidumbre que dura 112 minutos.

Sorprendente es la lucha por la vida del niño que fue Yoram Friedman que recogió el escritor israelí Uri Orlev en libro homónimo y Pepe Danquard (Oscar por Black Rider) adapta con dinámico lenguaje de flashbacks y fotografía admirable. La belleza de los bastos paisajes naturales y las estaciones de un magnánimo bosque que brinda refugio al personaje, contrasta con el dramático contenido.

Corre, chico, corre muestra el lado más cruel del horror de la guerra, al tratarse de un niño, aunque el drama de Danquard es más contenido y esperanzador que la desgarradora historia de holocausto de otra pequeña víctima inolvidable del cine, el niño-hombre de Ven y mira de Elem Klimov.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de noviembre de 2015, 11:47 a. m. with the headline "Run, Boy, Run, la única salvación es correr."

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