Brooklyn, entre dos vidas
A veces la vida es caprichosamente inoportuna y la felicidad llega a destiempo, cuando ya se ha encontrado en otra parte. Es lo que ocurre a Eilis –interpretada por la divina Saoirse Ronan– que parte de su Irlanda natal de los años 50, y llega a Brooklyn en busca de un mejor futuro. El filme irlandés, que viene de la mano de John Crowley, se podrá disfrutar en el Teatro Tower del MDC, con subtítulos en español.
Esta es una historia de emigración pasada por miel, que pone su foco en la nostalgia del emigrante en nuevo país y cultura, pero no con la dureza y grisura de The Inmigrant, ni es el éxodo una salida irreversible. Brooklyn deviene en nuevo hogar para Eilis, allí tiene trabajo y encuentra el amor de Tony –chispea Emory Cohen en el rol de un bonachón plomero ítaloamericano–. Pero el guion se saca de la chistera un giro inesperado y, en un aciago viaje de visita al terruño europeo, la posibilidad de un retorno se pinta muy seductora.
La historia, que bebe de la novela de Colm Toibin y adapta Nick Hornby (An Education), está imbuida de un sentimiento agridulce y echa mano a viejos trucos de folletín para armar el romántico enredo que le espera a la protagonista en el segundo acto. Un nuevo comienzo le viene servido “en bandeja de plata”, para ponerla ante la encrucijada de decidir entre la seductora existencia que podría esperarle y la autenticidad de esa vida que ya la espera al otro lado del Atlántico.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2015, 1:07 p. m. with the headline "Brooklyn, entre dos vidas."