‘Point Break’, el remake se despega en lo visual
Tras las huellas de una red criminal está el agente del FBI Johnny Utah (Luke Bracey) quien se cuela entre sus miembros: nada menos que un grupo de surfistas, cuyo líder es Bodhi (Edgar Ramirez). La mezcla de acción policiaca con deporte extremo es la particularidad de este filme, remake del clásico de 1991, cuando Kathryn Bigelow tomó la batuta de la historia, que tuvo a Keanu Reeves y Patrick Swayze como protagonistas.
En la nueva versión, Ericson Core extiende la trama a otros deportes y latitudes, pero la esencia es la misma. El peligro extremo, la sed de Bodhy por romper los límites es su razón de vivir. Mientras al infiltrado no solo es la lucha contra el delito lo que lo motiva, también algo más cercano y profundo. A él, ex practicante de motocross, el camino de Bohdy le toca el corazón.
Hay un tinte de filosofía radical que impregna esta ficción, detrás de los “espirituales” crímenes de un grupo de lunáticos que creen hacer el bien inspirados en el gurú Ozaki. Los riesgos tienen para ellos un sentido trascendental, ven belleza en el riesgo de morir por lograr un fin superior a sí mismos. Pero esto es un thriller de acción, que no ahonda en las mismas profundidades que plantea, solo surfea entre las olas de su historia.
El punto fuerte del filme de Core, quien también está a cargo de la fotografía, es la grandiosidad visual de las escenas naturales de acción extremas, el surfeo en enormes olas, el vuelo de hombres como pájaros sobre montañas, los lanzamientos con snowboard en empinadas laderas y, como broche de oro, la pasmosa escalada libre del encumbrado pico del Salto Ángel de Venezuela.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2015, 5:06 p. m. with the headline "‘Point Break’, el remake se despega en lo visual."