El entrenador del circo que llama a los tigres con el grito de ‘¡Azúcar!’
Se requiere un temple de hierro para permitir que tigres de más de 500 libras salten sobre uno. Pero, para Tabayara “Taba” Maluenda, el primer y único entrenador de fieras hispano que ha trabajado para Ringling Brothers and Barnum & Bailey: “Lo que más se necesita es amor. Si uno ama a los animales, no le cuesta pasar 14 horas diarias con ellos entrenándolos para lograr estos maravillosos actos”.
Los riesgos, sabe, no son pocos. “La mayoría de niños se hacen su primera cicatriz a los seis o siete años corriendo o montando bicicleta”, explica el chileno. “Mi primera cicatriz (tengo más de 70), me la hice a los 3 años jugando con un puma de mi abuelo. Pero no hay que escandalizarse por eso. ¡Yo tenía loco al pobre puma! Lo mismo podría pasarle a cualquier otro niño si atormenta a su perrito o gato”.
Tabayara se estará presentando hasta el 18 de enero en el American Airlines Arena como parte del espectáculo Ringling Brothers and Barnum & Bailey presents Circus Xtreme.
Al hablar fuera del escenario, el entrenador sorprende por su gentileza y suave tono de voz. Su historia también está marcada por la nobleza: “Pertenezco a una sexta generación de artistas circenses. Mi abuelo era domador de animales salvajes. Mi mamá era acróbata y, por lo peligroso que sería seguir los pasos de mi abuelo, me ayudó a buscar una carrera fuera del circo. De pequeño fui parte de la Selección de Fútbol Infantil de Chile, también campeón en saltos ornamentales de gimnasia olímpica. Todo iba bien, pero mi mamá enviudó y mi abuelo murió. Mi mamá tenía tres hijos: uno de dos meses, otro de seis años y, yo, cuando cumplí 13 años, regresé al circo para hacerme cargo de la familia”.
Nuestros abuelos quizás usaban un latigazo para castigarnos, la psicología descubrió que era mejor otro tipo de disciplina. En el circo, ha ido pasando lo mismo. Al entrenar a mis tigres uso mucho la recompensa: les doy un trozo de carne o un estímulo positivo, si responden a mi dirección
Tabayara “Taba” Maluenda
entrenador de tigresDe eso ya hace tres décadas. “A través de los años he aprendido a respetar y querer más a los animales. Hay personas que creen que en el circo los maltratamos. Esto no es cierto. ¡Para trabajar con animales hay que amarlos! Con los nuevos estudios y descubrimientos, todos hemos mejorado en todas las profesiones. Nuestros abuelos quizás usaban un latigazo para castigarnos, la psicología descubrió que era mejor otro tipo de disciplina. En el circo, ha ido pasando lo mismo. Al entrenar a mis tigres uso mucho la recompensa: les doy un trozo de carne o un estímulo positivo, si responden a mi dirección”.
Aunque está consciente de que la suya es una profesión peligrosa, no le tiene miedo a la muerte: “Mi mayor miedo es a la pobreza, porque la he vivido y es muy dura, pero la muerte es parte de la vida misma. Sí, tengo una profesión muy peligrosa, por eso me concentro en el momento actual y le agradezco a Dios por mis hijos, por la vida, por trabajar en el mejor circo del mundo.
“Me da mucha satisfacción trabajar en algo que imparte alegría. Cuando la gente llega al circo, deja en la puerta de la carpa todos sus problemas, y por unos momentos solo piensa en la belleza de las bailarinas, los cómicos payasos, el misterio de mis tigres… Yo he dado grandes momentos de felicidad a millones de gentes, y eso es mucho más de lo que han hecho muchos millonarios. También me emociona saber que soy parte de un entretenimiento ‘blanco’, sin violencia, pornografía, ni malas palabras. El circo es uno de los pocos lugares que quedan en donde abuelos, hijos y nietos pueden disfrutar de buen entretenimiento juntos”.
Uno de los aspectos que llama más la atención de su show es el grito de ¡Azúcar!
“Es una palabra que pone un toque más suave al suspenso de mi acto”, explica. “Además es mi forma de mantener viva a una de mis cantantes favoritas, Celia Cruz. Comencé a usar la frase, el día de su muerte. Estaba muy triste y mientras hacía mi acto, iba diciendo: “Celia, este show te lo dedico a ti. Y al final, grité ‘¡Azúcar!’, en su memoria. Como estaba entre norteamericanos, me preguntaron qué significaba la palabra. Se las traduje y les conté la historia de Celia Cruz. Ahora es parte de mi show y mi forma de compartir la historia de mi negrita linda en la cultura circense, entre personas que no hablan español, y quizás nunca hubieran sabido quien era ella”.
Ringling Bros. and Barnum & Bailey se presenta en el American Airlines Arena hasta el 18 de enero, 601 Biscayne Blvd., 800-745-3000. http://www.aaarena.com/events/detail/ringling-bros-and-barnum-bailey-presents-legends
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2016, 5:22 p. m. with the headline "El entrenador del circo que llama a los tigres con el grito de ‘¡Azúcar!’."