La metáfora de un horror cotidiano que alguna vez fue amor
Acaba de estrenarse en el On.Stage Black Box del Miami-Dade County Auditorium, la pieza del catalán Roger Peña Carulla (1959) Nadie te conoce como yo, dirigida por Lilo Vilaplana con las actuaciones realmente estelares de Alberto Mateo y Paulina Gálvez. La obra comienza cuando Sergio (Alberto Mateo), sale de entre el público y se adentra en un espacio que pudiera ser una morgue, porque en el centro hay una camilla con lo que parece un cadáver cubierto por una sábana. Cerca se aprecia un mueble metálico con grifos y en el otro extremo una especie de mesa baja. Sergio lleva una bata sanitaria y tiene el porte de un profesional que se alista para comenzar una jornada de trabajo. Lee en una tablilla los datos de la presunta occisa –probable suicidio–, bromea, levanta la sábana, elogia las formas de la mujer, toma un bisturí y se dispone a practicar la autopsia. Pero algo nos advierte que las cosas no son lo que parece. Empezando por: ¿qué hace Sergio descalzo?
Y, en efecto, la historia que arranca con cierto aire de comedia, toma otros derroteros y se va tornando tensa y algo lúgubre. No habrá autopsia sino una vivisección del alma del hombre y la mujer, un estudio sobre lo inestable de las relaciones humanas, del amor como posesión, y sobre todo de la imposición de los deseos y la voluntad por medio de la violencia. El macho apaleando a la hembra. Las estadísticas sobre el tema son escalofriantes. Para no ir más lejos, según la prensa local, entre el 2010 y el 2014, más de 25,000 casos de violencia doméstica fueron reportados en Miami-Dade. En demasiadas ocasiones, mujeres asesinadas por sus parejas. Y uno se pregunta, cómo es posible que una relación de pareja se degrade a ese extremo, se retuerza tanto, para que alguien llegue a matar lo que ama. Esta pieza denuncia con valentía esta situación y lo hace con arte.
En cualquier lugar, bajo cualquier semblante aparentemente afable, puede esconderse un monstruo
Roger Peña Carulla
autorSobre esta obra ha dicho su autor: “En cualquier lugar, bajo cualquier semblante aparentemente afable, puede esconderse un monstruo. La violencia doméstica, o ‘de género’, es una de las peores formas de violencia que puedan darse, porque saca provecho de la confianza de un ser que ama, y que vive esclavizado por la cobardía de quien agrede al ser pretendidamente amado”.
Nadie te conoce como yo es una obra ingeniosa y circular –el pez que se muerde la cola–, una disección de la violencia doméstica, que comienza como acaba, pero con los papeles invertidos. Un thriller que juega con elementos del absurdo, apoyado por una música circunstancial aunque efectiva, que a veces deriva en danza; otras, marca clímax o pautas; un diseño de luces discreto, y dos estupendos actores de larga y exitosa trayectoria. Ambos tienen mucha química y se complementan. Paulina Gálvez como Raquel –el presunto cadáver– está brillante, lanzando agudos sarcasmos sobre Sergio que a veces se derrumba, abatido, para enseguida reaccionar y mostrar su verdadero rostro. Alberto Mateo muestra un personaje pleno de matices, lleno de contradicciones y sentimientos que chocan y se autodestruyen. Lilo Vilaplana construye así una metáfora de un horror cotidiano que alguna vez fue amor, la semblanza de cómo dos seres que se quisieron y que tal vez se quieran todavía, pueden llegar a la autodestrucción en nombre de ese mismo amor. Una pieza que mantiene en vilo al espectador y que lo hace reflexionar.
Una nota al margen. Ya se sabe que este espacio escénico no tiene las condiciones ideales, la acústica no es buena y, en esta ocasión, me dio la impresión de que se había ampliado demasiado el aforo, por lo que desde donde estaba sentado este servidor, a la izquierda al fondo, se escuchaban los parlamentos con mucha dificultad y, en ocasiones, me vi obligado a seguir la acción leyendo los supertítulos.
‘Nadie te conoce como yo’, jueves, viernes y sábados, 8 p.m., y domingos, 5 p.m., en el On.Stage Black Box del Miami-Dade County Auditorium. 2901 W Flagler St. 305-547-5414. Hasta el 23 de enero.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2016, 9:30 p. m. with the headline "La metáfora de un horror cotidiano que alguna vez fue amor."