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God’s Slave: absorbente ‘thriller’ político


Mohammed Alkhaldi en ‘God’s Slave’, filme argentino dirigido por Joel Novoa.
Mohammed Alkhaldi en ‘God’s Slave’, filme argentino dirigido por Joel Novoa. Arlequin Films

Tras el atentado terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) ocurrido en Buenos Aires una fatídica mañana de julio de 1994, otro ataque, perpetrado por el mismo grupo extremista islámico, está a punto de ocurrir en este filme. El hombre designado como bomba humana es Ahmed Al Hassama, un libanés de traumática niñez que llevaba años esperando desde Caracas la ignominiosa orden de su organización. Mientras, ha llegado a Argentina un judío llamado David Goldberg, con la intención de evitar una nueva masacre.

Tal es la hipotética historia inspirada en un hecho real que propone Joel Novoa, con guion del escritor Fernando Butazzoni. Con toda la potencia de un absorbente thriller, prende en sus primeros minutos la expectativa: cuando Ahmed (Mohammed Alkhaldi) llega a Latinoamérica tiene la misión de integrarse como un ciudadano más, “vivirás una nueva vida, tendrás nueva identidad, te desempeñarás como médico, te casarás, tendrás hijos, hasta un día en que recibirás una llamada”, el momento de despertar la célula habrá llegado.

En la otra cara de la moneda está el judío David (Vando Villamil), agente del Mossad en Argentina – y radical como Ahmed–, quien, muy al estilo del recio policía hollywoodense, es el hombre que no duerme, obsesionado con su trabajo de cazar terroristas, a los que ha estudiado al dedillo y cuyos rostros llenan la pared de su oficina. Aun cuando su superior lo ha depuesto del caso –no se entiende por qué ahora que tiene un buen indicio entre manos–, continúa actuando por cuenta propia. Otro rasgo arquetípico del personaje está en su desmoronada vida familiar. Y ya tenemos al típico lobo solitario.

La narración cae en pequeñas inconsistencias –¿cómo puede el conocido terrorista salir tan tranquilamente de Argentina?–, y fallos de ritmo que entorpecen su fluidez. Pero el filme cuenta una historia llena de nervio y garra hasta la encerrona final en que cae el protagonista en escena de gran tensión dramática, en la que las reglas del juego han cambiado y el victimario se convierte en víctima en su propio bando, ciegos esclavos de Dios y de su credo. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de enero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "God’s Slave: absorbente ‘thriller’ político."

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