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Night At The Museum 3: Secret Of The Tomb: el premio al sinsentido


Escena de ‘Night At The Museum 3: Secret Of The Tomb’, Robin Williams (segundo a la izq.) y Ben Stiller (centro), dirigido por Shawn Levy.
Escena de ‘Night At The Museum 3: Secret Of The Tomb’, Robin Williams (segundo a la izq.) y Ben Stiller (centro), dirigido por Shawn Levy. Twentieth Century Fox Film Corporation

Si hubiese un galardón destinado a un filme que con tan buenos ingredientes: una atractiva base argumental, un elenco magnífico integrado por los finados Robin Williams y Mickey Rooney, Ben Kingsley, Ben Stiller, Owen Wilson y muchos otros, y una variedad de personajes pintorescos, los haya desaprovechado de tan olímpica manera, tal vez esta tercera entrega de la saga Night At The Museum se ganaría el premio al sinsentido.

La magia que esconde la tabla de Ahkmenrah, robada en el siglo XX a una tumba faraónica, ha empezado a fallar. Una especie de maldición provoca un caos de muerte en el museo. Y tendrá nuestro héroe Larry (Stiller), el guardia de seguridad nocturno, junto a su extraña tropilla de exhibición –y el hijo adolescente convoyado– que resolver el enigma al otro lado del océano, en el Museo Británico. Con la historia basada en el libro infantil del ilustrador croata Milan Trenc –saga que comenzó en el 2006 abriéndonos las puertas a un Museo de Historia Natural de Nueva York donde, asombrosamente, los personajes, animales prehistóricos y estatuas cobran vida–, en este cierre el canadiense Shawn Levy y sus cinco escritores se han olvidado de sustancias vitales para el divertimento: gracia y creatividad.

Esta es una comedia, mas la risa falta. Abundan las situaciones a las que echar mano, pero quedan tristemente desaprovechadas. Quizás el mejor ejemplo es cuando el legendario caballero Lancelot (Dan Stevens), irrumpe en el London Palladium donde se interpreta la obra Camelot. Sir Lancelot, con sable y armadura, sube enardecido al escenario e interrumpe a Hugh Jackman haciendo de Rey Arthur, creándose la base para una escena llena de posibilidades ingeniosas. Pero el resultado es un compendio de bromas desencantadas, vacías de sutileza, que se acumulan al resto de las que conforman el grueso calibre del filme. Sin embargo, hay un notable momento que no es de broma: la escena en que se produce una traslación de los personajes a un nuevo espacio transformados en dibujos animados.

Por lo demás, disfrutemos por última vez al querido Williams en su papel de Teddy Roosevelt, y a un simpático monito capuchino que ya tiene carrera, Crystal the Monkey (The Hangover II), que nos roba una franca sonrisa al verlo caminar con un teléfono celular amarrado al trasero. • 

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de enero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Night At The Museum 3: Secret Of The Tomb: el premio al sinsentido."

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