Festival de Flamenco, una experiencia intensa y divertida
La novena edición del Festival de Flamenco Miami, probablemente una de las mejores en la historia del evento, resultó ser una experiencia intensa y divertida a la vez con seis programas magníficos, cuatro de ellos con espectáculos de danza de extraordinario nivel.
El primero fue Improvisao, de Farruquito, que se presentó en el Knight Concert Hall del Arsht Center el jueves 3 de marzo. Los otros tres ofrecieron funciones en la sala grande del Arsht Center, la Ziff Ballet Opera House. Todas las noches experimentaron teatro lleno.
La idea tras Improvisao, como su título indica, es ofrecer una experiencia diferente cada día. El resultado es un espectáculo grupal, íntimo y sin artificios, que es expresión apasionada de un flamenco tradicional orgullosamente incorrupto.
Por su parte, el Ballet Flamenco de Andalucía, bajo la dirección artística de Rafaela Carrasco, brindó dos funciones y presentó Imágenes: 20 años, un programa tributo a figuras importantes en la trayectoria del grupo a partir de cinco piezas de su repertorio.
Carrasco las rememora con gusto exquisito, compartiendo ocasionalmente los créditos coreográficos con sus tres solistas extraordinarios, David Coria, Ana Morales y Hugo López, y es un acierto la utilización de un elemento de vestuario o utilería para definir la razón de ser de cada uno de los trabajos.
En uno son las sillas, en otro son las linternas y en un tercero es la bata de cola de la legendaria Carmen Amaya, en el que sigue son maletas y en el del final son mantones.
El sábado le tocó el turno a Bosque Ardora, de Rocío Molina.
Esta visita de Molina a un quimérico bosque “ardiente”, acompañada por dos bailarines y seis músicos (incluyendo dos trombonistas) es una sobrecogedora puesta en escena y un ejemplo de la mejor danza escénica que se hace hoy en día en Europa.
Durante una hora y media, Molina utiliza referencias a la mitología griega (la cazadora Artemisa, la supuestamente invencible zorra teumesia) mezcladas con juegos eróticos, recursos del teatro Butoh, personajes del teatro burlesco y soluciones de la danza expresiva alemana para ilustrar instintos animales presentes en el comportamiento humano.
Curiosamente, en los breves momentos en los que la sublime Molina y sus dos bailarines acompañantes (los espléndidos Eduardo Guerrero y Fernando Jiménez) ofrecen alguna secuencia de baile flamenco, el resultado es apenas una referencia a pie de página que no aporta nada a la progresión dramática de la fábula.
El festival concluyó en euforia gracias al Nómada de la Compañía Manuel Liñán.
Liñán representa una lectura inédita del flamenco con aliento contemporáneo, pero dejando intacta su esencia.
Nómada es un montaje hilado a la perfección que avanza con fluidez alucinante y le brinda oportunidades de lucimiento a un elenco excelso de seis bailarines, tres cantantes y dos guitarristas.
Nómada trata del fenómeno de la migración y su influencia en el arte presentando ocho secciones a la manera de un menú suculento que incluye deliciosos tanguillos con bailaoras “raperas”, unas seguiriyas de Jerez como plato fuerte, soleares de Triana, fandangos de Huelva, alegrías de Córdoba y unos caracoles para la historia como postre, con el propio Liñán vistiendo bata de cola sostenida por tirantes y mantón. Es un final que arrebata y hace saltar al público de sus asientos.
Los aplausos para Farruquito fueron de agradecimiento, los destinados a Carrasco significaron reconocimiento, los que recibió Molina fueron de apreciación y los de Liñán fueron de alegría.
Así las cosas, este festival ha dejado claro que hay muchos flamencos y que el flamenco tiene asegurado su futuro.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2016, 9:08 p. m. with the headline "Festival de Flamenco, una experiencia intensa y divertida."