Robert Battle, orgullo de Miami
Es hermoso ver y oír a alguien cuya historia ha sido la de cumplir un sueño. El sueño americano. Sobre todo si procede de orígenes modestos, del centro de Miami, en Liberty City, de donde le surgió su talento creativo. Es el bailarín, coreógrafo y ahora director artístico del ballet Alvin Ailey de Nueva York, Robert Battle, orgullo de nuestra ciudad.
Su niñez y adolescencia estuvieron nutridas de las experiencias de su familia y de sus escuelas. En febrero tuvimos la suerte de que nos hablara sobre su libro biográfico My Story, My Dance: Robert Battle’s Journey to Alvin Ailey (Simon & Schuster, Books for Young Readers), que fue preparado con la ayuda de la escritora Lesa Cline-Ransome e ilustrado por James E. Ransome. La presentación fue en la bella tienda de Books & Books en ese Centro Arsht. Y lo acompañó en la audiencia de manera sorpresiva su propia mamá, Dessie Williams, que lo llenó de alegría.
Lo presentó el director de Books & Books, el infatigable Mitch Kaplan, y también estaba, de la misma librería, nuestra excelente Cristina Nosti, el director del Programa Educativo del Arsht Center, Jairo Ontiveros, y Asnlee Thomas, su gerente de Educación. Fue una conversación con la comunidad sobre un libro a todo color que va dirigido a los niños, como dijo Battle en el Prefacio. “Es mi esperanza que mi historia anime a los jóvenes a soñar y a encontrar su propio sitio en el mundo a través del arte. Quiero que entiendan que el éxito viene de la imaginación, pero también del duro esfuerzo y del apoyo de los que nos rodean”.
Me gustó mucho que haya dicho que “la danza es una metáfora de nuestro paso por la vida, acerca de cómo hay que atreverse y calcular el tiempo que tenemos, de exhibir la gracia, y a la vez la intensidad, de sobrepasar los pasos difíciles, para al final poder encontrar el gozo”. Esa es la parábola de su vida como la cuenta en el libro.
Nació en Jacksonville, en 1972, pero su mamá Marie no se pudo ocupar de él y fueron sus tíos los que lo trajeron a Miami, donde su prima Dessie ocupó su lugar, una maestra de inglés, poeta y pianista de la Iglesia, que amó a Robert como si fuera suyo propio. Así aprendió los spirituals, con ella, y la poesía de Maya Angelou.
De niño andaba con sus piernas encerradas en hierros ortopédicos para que se enderezaran. Es increíble que habiendo nacido con piernas gambadas se haya convertido en tan gran bailarín. A los seis años cuando se liberó de los aparatos, empezó a imitar a Fred Astaire y a Michael Jackson. Pero en su barrio había que defenderse y en vez de danza estudió karate. Esto le ayudó grandemente cuando a los 13 años decidió estudiar ballet en African Heritage Cultural Arts Center.
Cuando iba a la secundaria Miami Northwestern High School, estudiaba ballet después de la escuela. Pero la gran revelación vino cuando lo llevaron a ver una compañía de danza en Miami Beach, bailando y cantando “Rock-a my soul in the bosom of Abraham”. Era la coreografía del propio Alvin Ailey titulada Revelations. Y se vio pintado en esas imágenes, en las que encontró su pasado y su futuro. Su maestra de ballet Miss Nuñez vio que el chico prometía y lo animó a presentarse a audiciones del New World School of the Arts. De allí, progresó a la Juilliard School de Nueva York.
En 2001 ya tenía su propia compañía, Battleworks. Fue su pieza Moon Indigo la que le pidió Judith Jamison para montarla con la compañía Alvin Ailey, que ella dirigía. Es a ella a quien ahora sustituye Battle en la dirección artística. La pieza que presentó con la música de John Mackey en el Arsht, Awakening, de una modernidad y luminosidad impactantes, podría representar sus sentimientos aquella tarde cuando de niño vio Revelations.
Qué historia tan bonita la de este libro. Entre líneas se puede ver que tuvo sus luchas y sus desvelos, pero como dijo Kaplan al presentarlo, el libro no se recrea en las tristezas, sino en el recuerdo de lo bueno de su vida en familia y la gentil ayuda de sus maestras.
En la charla que nos dio se refirió a anécdotas muy chistosas, por ejemplo, cómo su maestra de piano Juanita le hizo limpiar las ventanas de su casa cuando la vino a visitar en unas vacaciones de Juilliard. Fue una experiencia al parecer humillante, pero a la vez encerraba una enseñanza. Luego, Juanita le compró un traje, porque dijo que sabía que algún día conocería a presidentes y reyes.
“Awakening refleja a toda esa gente, los negros de este país, y es para decir que somos americanos también, ya que yo siempre estoy dando ese testimonio”, aclaró Battle, quien de niño, confesó, le preguntó a su maestra de ballet si él podría llegar a ser el Baryshnikov negro.
Luego nos habló de Sudafrica y cómo al visitarlos sintió que eran sus hermanos. Por eso Revelations es la pieza que siguen representando en Alvin Ailey. “Son los espirituales, el legado, la obra maestra que desafía el tiempo”, dijo Battle.
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de marzo de 2016, 10:25 p. m. with the headline "Robert Battle, orgullo de Miami."