Bailarina principal cubana recién llegada debuta en ‘Giselle’
Una productora excepcional de bailarines de ballet para el mundo es el Ballet Nacional de Cuba (BNC), una verdadera industria del baile, cuyos hijos se van desmembrando cada vez que tienen una oportunidad, muy a pesar de ellos mismos, según confiesan.
Esto es lo que se ve en la más reciente deserción, la de Amaya Rodríguez, una primera bailarina que ya ha interpretado los principales papeles en los ballets clásicos, como El lago de los cisnes, Don Quijote y Coppelia, no solo en Cuba, sino en las giras de la compañía. Y también ha bailado Giselle, con el que debutará en Miami, una obra icónica en el Ballet de Cuba, porque Alicia Alonso lo hizo suyo internacionalmente.
Aunque los bailarines masculinos han sido entre los más buscados y apreciados en las salas internacionales, como lo fueron Carlos Acosta y José Manuel Carreño, también hay grandes bailarinas entrenadas en la isla. Las hermanas Lorena y Lorna Feijóo han tenido máximo éxito en Estados Unidos.
Y ahora Amaya podría sumarse a ese grupo triunfal, siendo ya primera figura en Cuba. Pero antes, tendremos la oportunidad de disfrutarla en Miami, con el Ballet Clásico Cubano de Miami, que dirige Pedro Pablo Peña y que la presentará el 18 de junio en el Miami Dade County Auditorium.
Lo tenía todo. ¿Por qué se fue? “Por querer bailar en otros escenarios, desarrollarme artísticamente, y mirar al futuro como profesora, llegar a ser maitre, aunque todos los bailarines cubanos que se van no quieran perder a su público. Ellos son mis fans”, declara Amaya.
Nacida en 1987, la bailarina ha dejado a su familia, para venir con su esposo, también bailarín y maestro de danza moderna, Enrique Fuentes. “Él se ha dedicado a apoyarme y a seguir mis sueños, a tener nuevas experiencias en este país, a hacer nuevos sacrificios, él tiene a toda su familia, yo estoy solita, lo dejé todo, mi vida está allá, que sea por un futuro de desarrollo, para mí y para mi familia, porque detrás de un bailarín hay una familia”, recuerda Amaya. “Un bailarín no es solo el ser humano en el escenario, es la abuelita que te cose las zapatillas, y es el apoyo general del público, me siento afortunada de haberlo tenido, y que me sigan apoyando, a pesar de que esté lejos, es la gran familia que tengo, desde lejos me siguen mandando mensajes”.
De México donde ha bailado en el Ballet de Monterrey por seis meses, entre sus amigos, los bailarines Luis Serrano y Katia Carranza, se ha lanzado a través de la frontera, ha llegado a Miami, puerto de cubanos escapados, y busca amparo en alguna compañía estable de Estados Unidos. Confirma que ya ha sido contratada, pero aún no puede proclamarlo.
Mientras tanto, Peña ha recibido a Amaya con los brazos abiertos para que haga su debut en esta ciudad, junto a un partenaire, cubano también, bailarín principal en el Miami City Ballet hasta el otro día, el reconocido y aclamado bailarín Carlos Guerra. Él será su Príncipe en el segundo acto de Giselle.
“Es muy bonita en Giselle Amaya, la vi en los ensayos, y en el video de su representación en Cuba, y tiene técnica, capacidad artística e histriónica también, y habrá 18 bailarinas rodeándola, el público la va a admirar”, afirma Peña. “Es un privilegio que tiene Miami, ver esas nuevas bailarinas en las funciones del BCC”.
Amaya se identificó en una entrevista con la pícara personalidad de Kitri, el personaje femenino vibrante y bullicioso del ballet Don Quijote, pero Giselle en el segundo acto es un ser alado, un espíritu nocturno, y todo lo contrario de Kitri.
“Para mí Giselle fue la consagración de mi carrera, el último ballet que se le da a una primera bailarina”, confiesa Amaya. Y es también la señal en esa compañía de que una bailarina ha llegado a la cumbre, desde que Alicia Alonso lo encarnó con gran virtuosismo.
“Lo bailé hace un año en La Habana, y toma mucha dedicación, tiempo y estudios; hice trabajo de mesa con las ensayadoras Barbara García y Svetlana Ballester, y vi los videos de Alicia”, cuenta. “Fue algo mágico, porque logré cumplir las expectativas que se tenían, para mi carrera y para mi categoría”.
Es la teatralidad de la locura del personaje en el primer acto de Giselle lo que impresiona, pero Amaya explica que “también en el segundo acto es importante la actuación, porque se requiere estimular al personaje con toda la delicadeza y espiritualidad en el trabajo con el partenaire, ya que es bien difícil mantener lo etéreo, y que no haya movimientos bruscos”.
Massiel Alonso y Mayrel Martínez, solistas recién llegadas también del BNC, participarán en este concierto, junto con otros bailarines cubanos, como Arionel Vargas, ex primer bailarín del English National Ballet, que bailará Romeo y Julieta, junto a Marifé Fumero, con una coreografía del cubano Iván Alonso, y en Giselle harán de Hilarión y Reina de las Willis. Aguas de primavera, y el Pas de troix de El Lago de los Cisnes, serán también parte del programa, informa el director del Ballet Clásico Cubano de Miami.
olconnor@bellsouth.net
Ballet Clásico Cubano de Miami, 18 de junio a las 8 p.m., en el Miami Dade County Auditorium, 2901 W Flagler St., Miami, FL 33135. Teléfono 305-547-5414. Entradas: $35- 65.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de junio de 2016, 4:10 a. m. with the headline "Bailarina principal cubana recién llegada debuta en ‘Giselle’."