Un trabajo de madurez creativa del Miami Contemporary Dance Company
El grupo Miami Contemporary Dance Company (MCDC), que dirige Ray Sullivan, presentó el fin de semana pasado dos obras de su repertorio activo y estrenó una tercera, en el Colony Theatre de Miami Beach.
El programa, titulado Light, estuvo integrado por coreografías originales del propio Sullivan utilizando música ambiental de cámara del compositor Kevin Keller: Shadow Light (2010), Not in My Name (2011) y Luz x 3 (2015).
La relación entre música y danza es uno de los temas más apasionantes de las artes escénicas y la colaboración entre compositor y coreógrafo tiene varios ejemplos ilustres en la historia de la danza como la de Chaikovski con Petipa, Stravinski con Balanchine o Cage con Cunningham.
El programa que reseñamos ofrece la oportunidad de apreciar una experiencia similar.
El universo musical de Keller es descubierto con entusiasmo por Sullivan en el lírico Shadow Light, y la música compuesta por encargo para Not In My Name es la cariátide del estilo de Sullivan en una hermosa obra de grupo sobre el carácter invencible del espíritu humano y la inapropiada utilización del nombre de Dios para apoyar la violencia.
Pero es en la brevedad de Luz x 3, en la que música y danza (lo que es decir, Keller y Sullivan) parecen alcanzar un equilibrio casi perfecto. Luz x 3 es un trabajo de madurez creativa que sorprende por su simplicidad descriptiva y convence por su esencia como reflexión existencial.
El vestuario para Not In My Name y Luz x 3 fue diseñado por Jorge Gallardo (Sullivan hizo el de Shadow Light) y los sugerentes diseños de iluminación para las tres piezas fueron creados por Carla Iparraguirre. Gallardo y Iparraguirre son colaboradores habituales de Sullivan.
El programa abrió con Luz x 3. Tres luces, tres bailarines y tres secciones en una experiencia que lleva a los espectadores desde la primera chispa luminosa hasta el último destello existencial. La noche de estreno estuvo a cargo de tres intérpretes dotados de gran sensibilidad: Mélanie Martel, Asami Tomida y Jesús M. Olivera.
Después de una pausa se presentó Shadow Light. Según las notas del programa, “una exploración de la sombra y la luz, y la luminosidad que emanamos con nuestra energía como seres vivos”. La función cerró con Not In My Name. Ambas piezas fueron ejecutadas de manera sobresaliente.
Sullivan raramente intenta ilustrar los temas de Keller por medio de la danza y eso le otorga a Light un aire de concierto personal al programa. Sus coreografías son obras “de autor” y la música básicamente le sirve de nutriente, asegurando la conservación del lenguaje coreográfico que lo identifica.
Con las tres obras de Light, y el orden en el que aparecen en el programa, ambos creadores parecen decirnos “aquí nos encontramos como creadores”, “así fue cuando nos conocimos” y “este es un trabajo del que estamos orgullosos”.
A juzgar por las obras presentadas, el binomio Sullivan-Keller está destinado a logros aún
mayores. •
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de febrero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Un trabajo de madurez creativa del Miami Contemporary Dance Company."