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Después de Mosul: ¿tendremos libertad o seguridad?

Saddam Salih Ahmed resultó herido cuando su casa fue afectada por una explosión, en el lado oeste de Mosul. La contienda contra el Estado Islámico por la ciudad, que ha ido en crescendo, ha causado una gran destrucción.
Saddam Salih Ahmed resultó herido cuando su casa fue afectada por una explosión, en el lado oeste de Mosul. La contienda contra el Estado Islámico por la ciudad, que ha ido en crescendo, ha causado una gran destrucción. AP

Debo a mis dos fuentes de educación primaria la diferencia entre la seguridad en la vida, que sentí cuando iba a una escuela de monjas, y la libertad, pero con inseguridad, que aprendí después en una escuela humanista, donde enseñaban los derechos individuales con responsabilidades cívicas. Esta es la gran diferencia que existe en estos momentos mundiales en que vivimos de terror en terror.

La conquista de Mosul por las fuerzas iraquíes, que la encontraron arrasada, no significa el final de la contienda para los islámicos terroristas. Nos tenemos que preguntar qué hacer cuando veamos que la lucha se expande por el mundo en forma de guerrillas del grupo de ISIS. ¿Seguiremos teniendo la libertad de ir a sitios multitudinarios? ¿Podrán los sospechosos moverse entre los que emigran sin cortapisas?

Un documental de la serie Frontline de PBS, Terror in Europe, de 2016, que se ha vuelto a mostrar esta semana, nos muestra las formas en que la doctrina y la acción de los grupos de Al Qaeda y de ISIS o Estado Islámico (EI) se han organizado en Europa principalmente desde Bélgica. Y cómo nuestros propios derechos civiles, nuestras leyes, les permiten coordinar sus movimientos con entera libertad.

Lo que se debate es la libertad que tienen para trasladarse entre las fronteras de Europa y el Oriente Próximo las personas que ya han sido señaladas como peligrosas y que son “bombas de tiempo”. Pero se siguen aplicando los conceptos de las libertades occidentales, como de locomoción, pensamiento, religión, propiedad, etc., y que no son apropiados –según los oficiales antiterroristas– para combatir a criminales que usan la religión como excusa para sus salvajes actos en todas las naciones.

El problema fundamental es que los países de Occidente tienen que limitar sus libertades a algunos individuos para dar seguridad al común de sus ciudadanos. No todas las religiones son tolerantes en todas las eras históricas. En la actualidad el islam no procede como una creencia tolerante de los principios cívicos de nuestros países, ni de las otras religiones tampoco. Aunque estudiosos del Medioevo en España han comentado que el islam fue tolerante de los cristianos y judíos, los creyentes del Libro, en la España que gobernaron por ocho siglos. Pero actualmente hay ciudades como Estocolmo en que las zonas de alta peligrosidad por la aplicación de la Sharia ascendió a 62 en el primer semestre de 2017, colonias de inmigrantes que se gobiernan con otras leyes dentro de una ciudad europea.

Esta semana se ha levantado un medio centenar de líderes religiosos islámicos que recorren en autobús varias ciudades europeas atacadas por ISIS. Silvia Ayuso reporta desde París, en un artículo para El País, que varios imanes se han reunido en una caravana para rechazar la violencia. Hassen Chalghoumi, imán de una mezquita en un suburbio de París, organizó la marcha. “Lanzamos una ‘fatwa’ contra Daesh (ISIS)”, dijo, describiéndolos como criminales asesinos que les lanzan “fatwas” o condenas (“fatwa” es un pronunciamiento legal en el islam, emitido por un especialista en ley religiosa).

Pero no se han visto grandes manifestaciones en otras regiones de Europa, ni en Estados Unidos, ni en ninguna otra parte, de dirigentes y grupos grandes de musulmanes pronunciándose contra los que usan su religión para matar a mansalva. Algunos comentan que no se quieren identificar con los terroristas. Pero eso es como no darse cuenta de que hay un elefante en una cristalería. Quizás tengan miedo de esas “fatwas” del Daesh a las que se refiere el imán Chalghoumi.

Hay que exigir a los de cualquier religión que tienen que acatar las leyes de convivencia cívica de las naciones en las que viven, por encima de las de su religión.

Sin embargo, la ley islámica propone que las personas que tengan autoridad política o de liderazgo y que no tengan interés en establecer la Sharia, no se considerarán creyentes ante Alá.

En el prefacio del documento de Islamic Sharia Law en inglés se explica lo que esto representa. “Sharia es una palabra árabe que significa ley islámica, pero es también conocida como la ley de Alá. Islam no ve distinción entre la vida religiosa y la secular. Por lo tanto la Sharia cubre no solo los rituales religiosos, sino muchos aspectos de la vida diaria, política, económica, de negocios y de contratos de la banca y del trato social”.

La idea para controlar la entrada a este país de zonas donde impera la Sharia debiera basarse no en la religión del inmigrante, sino por la ley que impone esa religión y que va contra las leyes de nuestro país, a pesar de la Declaración de Derechos Humanos de 1948. Y aunque ello signifique limitar la libertad para obtener la seguridad social. Ninguna religión puede imponer leyes alternas o contrarias a las de esta nación.

Es una solución de control, que se ha experimentado en todas las guerras, aunque tuvo excepción con los cuáqueros, quienes en ciertos casos cumplieron con otras tareas civiles para respetar sus derechos de libertad de conciencia.

Y estamos en guerra, de eso no hay duda alguna. Una guerra oscura y poderosa de guerrillas asesinas que se nos escapan entre las manos y que los de su propia religión no quieren o no pueden denunciar.

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2017, 8:15 p. m. with the headline "Después de Mosul: ¿tendremos libertad o seguridad?."

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