Memorias del artífice de Diego’s Restaurant
Patrocinado por el Centro Literario del Miami Dade College, y en un salón del MDC, la periodista Ana Remos presentó a Diego Lozano afirmando que era como estar con la familia. Se sentía partícipe de todo lo que cuenta en su libro, Con sabor español: relato de un luchador, el que fue dueño de los famosos restaurantes Diego’s y Diego’s Andalucía Tapas y Deli, en Miami.
Remos relató cómo Diego la pasó en su casa durante un ciclón, y muchas otras anécdotas que hicieron la noche muy divertida. Eucario Bermúdez, de Radio Caracol, calificó al chef como multinacional pues supo identificarse con el crisol de culturas que es Miami. Es el Sancho Panza, dijo, recordando los premios que dio con ese nombre en su restaurante, y mencionó que allí estaba acompañado de su linda Dulcinea, su esposa Sagrario. También habló Armando Valladares, que recordó tiempos pasados, cuando Diego ayudó a los cubanos exiliados en España.
Los que estaban en la reunión contaron las anécdotas del restaurante Diego’s y luego en el de las tapas. Yo recordé cuando el Centro Cultural Español de Miami le encargó hacer comidas renacentistas, según el patrón de una especialista en esa cocina que había venido a darnos una conferencia. Diego se las arregló y preparó los deliciosos platos.
El libro Con sabor español… es una sorpresa, porque la vida que Diego Lozano nos cuenta ha sido la de una aventura tras otra, desde que nació en 1944 en Alcalá la Real en Jaén. El texto sigue su niñez en España, y sus trabajos al lado de su padre como constructor y como tabernero. Luego sus experiencias como marino mercante, que lo llevaron a pisar tierra cubana varias veces y conocer allí a personajes que no olvida y, sobre todo, los días en que atacó el Caribe el ciclón Flora. Más tarde estuvo en el servicio militar en Africa, y tiene aún más anécdotas vividas entre los legionarios, especialmente, su insistencia en convertirse en telegrafista. Todo parece un libro de ficción, pero Diego declaró que esa fue su realidad.
Sus relaciones con los cubanos comienzan, primeramente en sus viajes esporádicos a Cuba como marino, y después en Madrid, en la taberna de El Perol, que había abierto su papá en aquella ciudad y que Diego terminó por comprar. Los cubanos se mudaban a la zona madrileña donde estaba su mesón, y por eso iban a comer allí, desde 1968. El los empezó a ayudar, dándoles consejos, comidas y ropa. En 1974 hizo un viaje por Miami y Puerto Rico visitando a cubanos que había ayudado en Madrid, y así fue como conoció a muchos negociantes y especialmente al reconocido empresario y político cubano del exilio Jorge Mas Canosa y su familia. Fueron unos lazos de amistad que duraron 20 años, relata en su libro.
Esto fue antes de que Mas Canosa creara la Fundación Nacional Cubano Americana. Ya Diego estaba casado con Sagrario, y tenía tres hijos, Olga, Ana y Diego. Se ven varias veces en Madrid y en Miami. Viajan juntos por España y Florida, especialmente a Disney World. Participó después desde España ayudando en el programa “Operación Exodo”, de terceros países, en el que la Fundación negociaba con Estados Unidos para acoger a los cubanos con visas norteamericanas. Diego tenía un negocio llamado El Buzo que estaba frente a la oficina de Valladares, que había abierto allí para el Comité Pro Derechos Humanos en Cuba, en la calle General Pardiñas, 29. Estaba también trabajando en esa oficina la española Mari Paz Martínez Nieto, que coordinaba la operación de “Exodo” para la Fundación. El Buzo fue el local más fotografiado de la prensa española, escribe. Por allí pasaron más de 2,500 personas. El les servía comidas durante esos tres años que duró la operación en los años 1990.
Es Martínez Nieto quien le publica este libro, por Asopazco, la Asociación por la Paz Continental, que ella dirige en España. Y es en casa de Mas Canosa que surgió la conversación sobre el restaurante Diego’s en la calle Alhambra de Coral Gables. Fue en el año 1993 en la boda del segundo hijo de Mas Canosa, Juan Carlos. Al volver a España Diego vendió sus negocios, el Pub 23, La Goleta y El Buzo y se quedó solamente con El Perol, por tradición familiar.
Cuando regresó a Miami le pidió a un colaborador de Mas Canosa, Boris Kozolchyk, que le ayudara a encontrar un lugar apropiado para su restaurante. Veinte años de idas y venidas a Miami le proveyeron sus próximos clientes, amigos de la banca y el comercio, políticos y profesionales. Cuenta hasta cómo compitió con Nino Pernetti del Café Abracci por el local. Pero también sus luchas y sus pérdidas al final. Es un libro con muchos cuentos, fotos y recetas. Pero también con mucha alma. Un verdadero descubrimiento de un español emprendedor que se supo ganar a todos los cubanos. •
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2015, 8:00 a. m. with the headline "Memorias del artífice de Diego’s Restaurant."