El coronavirus, una epidemia sin fronteras
Es inconsistente con la creencia de que casi todas las enfermedades son comprendidas por la ciencia moderna lo que ha causado el terror ante la aparición de un virus sin fronteras, que proceda de modo inusual, y para el que no se sepa qué hacer. Un virus coronado —por sus puntas en forma de corona en la superficie del virus— bautizado científicamente como COVID-19.
La mortalidad en la Edad Media cuando surgió otro tipo de pandemia de la que no se sabía su origen revela que un 60 por ciento de la población europea de unos 80 millones falleció, desapareciendo del Planeta 50 millones de personas por la Peste, o Muerte Negra. En toda Europa se vaciaron las tierras alrededor de los años 1347 y 1353, cuando alcanzó su punto más alto. Se descubrió que era la población de ratas en los barcos que llegaban a Italia las que transmitían estas fiebres.
La peste bubónica medieval, la plaga, fue causada por la bacteria Yersinia pestis. Producía manchas en la piel de color azul o negro y bubones negros en ingles, cuello, axila, brazos, piernas, porque los ganglios del sistema linfático se inflamaban.
Y ahora, en Corea, alguien ha sugerido que este virus COVID-19 podría estar asociado a una bacteria común, lo que explicaría su extraordinario avance en tan poco tiempo. Lo reporta Oh Young-jin desde Corea, citando al especialista en virus Dr. Hakim Djaballah, quien ha dicho que es posible que este virus actúe como bacteria lo que le daría una vida más larga en el ambiente. Es que habría desarrollado una relación simbiótica con la bacteria común que existe ya en todas partes, le explicó a The Korea Times, por eso viven sin ser detectados, y no se sabe cómo se transmite tan rápidamente alrededor del globo. En Italia subió de pocos a 2,000 pacientes en 11 días, y en Corea en 12 días llegó de uno a 3,600 enfermos.
La World Health Organization (OMS) ha declarado la enfermedad una pandemia, porque a diferencia de una epidemia, es que cubre el mundo entero, y con un número mayor de muertes rápidamente. Estamos en una situación parecida a la de la Edad Media y que algunos están llamando ya apocalíptica.
Mi madre Pilar, que falleció en Miami en 1989 quedó viuda en el 1918 de su primer esposo que era militar, y perdió a su único hijo, un bebé, en Vilalba, Lugo, España, debido a la influencia en aquel periodo de la Posguerra. La Gripe Española: la pandemia de 1918, que no comenzó en España, sino en toda Europa, mató entre 1918 y 1920 a casi 100 millones de personas en todo el mundo. Lo peor es que incluía a niños y a animales domésticos, debido a su naturaleza biológica.
En el siglo XIV y XV el arte y la literatura y una serie de procesiones callejeras reflejaron el fenómeno sepulcral de la Plaga. Las Danzas de la Muerte dejaron una especie de leyenda en el mundo europeo, antes del Descubrimiento de América. Era un modo de entender que todos sufrieron, desde los Reyes a los campesinos. Se escenificaban con una persona vestida de esqueleto, como la Muerte, y otras de distintos personajes, incluyendo el Papa, el Obispo, el Emperador, el Sacristán y el Labrador.
Irónicamente, la danza de la muerte se repite a pesar de nuestra ciencia. Porque ya han sido afectados por el coronavirus un rey del cinema, Tom Hanks, y su esposa, la actriz Rita Wilson, que estuvo con él en el reparto de la cinta Sleepless in Seattle, y en España, la pareja de Pablo Iglesias, Irene Montero, Ministra del gobierno. Esto además de personas anónimas en varias regiones. Lo importante de la Danza Macabra era recordar que la muerte nos iguala a todos. Lo que se manifestó en unos versos muy reconocidos del poeta español Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de mi padre, escritas en el siglo XV.
“Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir:/allí van los señoríos, / derechos a se acabar / y consumir; /allí los ríos caudales, / allí, los otros, medianos, / y más chicos; / allegados, son iguales, /los que viven por sus manos /y los ricos”.
Todo lo que nos sucede está dentro de una vida sana en cuerpo sano. Y no importa el adelanto de nuestra ciencia, de nuestra arrogancia, de nuestra idea de que vale más el dinero o las opiniones políticas o el placer que nada. Pero lo que vale es nuestra vida, nuestra familia, nuestro amor.
Y exigir que nuestros gobernantes lleven a cabo el plan que se han trazado de poner todos los recursos disponibles a la salud de los habitantes de esta nación. Porque todos estamos igualados por esta nueva plaga, debemos cooperar en su solución.
Escritora cubana. Correo:
olconnor@bellsouth.net.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2020, 3:40 p. m. with the headline "El coronavirus, una epidemia sin fronteras."