Ruth Bader Ginsburg, heroína de los derechos de la mujer
Como feminista que ha luchado por los derechos de la mujer desde que comenzó el movimiento en los 70, me duele profundamente el fallecimiento de una pionera y heroína en esas lides, Ruth Bader Ginsburg, RBG como aprendieron a llamarla, magistrada del Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos (SCOTUS) desde 1993.
No renunció a su puesto judicial a pesar del cáncer, su terrible enfermedad, y advirtió que lucharía para vivir mientras pudiera. Pero falleció en un momento crucial, cuando estamos cerca de unas elecciones presidenciales que afectarán cuál será la configuración de SCOTUS, porque el Presidente de la nación es el que propone al candidato y el Senado, ahora republicano en su mayoría, quien lo decide.
Aunque los demócratas piden que se espere, Donald Trump quiere aprovechar la ocasión —por si hay conflictos en la votación—, y tener jueces conservadores de su parte. RBG era liberal, y si la persona que la sustituye es conservadora habrá un desbalance entre los nueve miembros del Tribunal.
Aunque ya se habla de la idea de que en el futuro podría cambiarse la idea de que SCOTUS sea compuesto de magistrados vitalicios como ahora. O que solo sean nueve, y tan desigual la representación de tres mujeres y seis hombres en un país donde las mujeres son mayoría y las opiniones políticas están divididas más o menos a la mitad.
Un tribunal que represente el pueblo
Por eso interesa saber por qué es tan importante tener un tribunal que represente al pueblo de Estados Unidos en su complejidad. Ya este no es un país monolítico. Aquí hay personas de todos los colores y todos los grupos étnicos del globo. Y en cantidades asombrosas cada grupo.
En dos entrevistas en 2017, que RBG dio a la BBC de Londres y en George Washington University, se refirió a la libertad y a la inmigración. Sin mencionar el nombre de Trump, recién electo presidente, usó su eslogan de campaña de “hacer a América grande otra vez”, pero con filosofía propia declarando que los dos principios que la hacen grande son: “el derecho a hablar lo que uno piensa”, y “la idea de que nuestra nación pueda recibir y darle la bienvenida a todo el mundo”.
Cuando RBG se graduó de abogada en la Universidad de Columbia en Nueva York, en 1959, no conseguía empleo legal, a pesar de ser la número uno entre los graduados. Por lo que accedió a ser profesora en la Escuela de Derecho de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, donde le pagaban, típicamente, menos que a los profesores masculinos. Todo esto fue un germen para su defensa de la igualdad de la mujer en el empleo. Por eso, en 1970, cofundó la revista “Women’s Rights Law Reporter”, la primera dedicada exclusivamente a los derechos de la mujer.
Luego, en 1972, cofundó el Proyecto de los Derechos de la Mujer en la ACLU (American Civil Liberties Union/ Unión Americana de las Libertades Civiles), y desde allí se mantuvo retando a SCOTUS para enmendar las injusticias. Entre 1973 y 1976 argumentó sobre seis casos de discriminación. En vez de llamarle prejuicios de sexo los llamó de género, y se acercó a cada caso uno por uno. Tuvo cinco victorias, porque escogió los casos de manera cuidadosa. Así descubrió que en este país los cambios ocurren uno a la vez.
Porque nuestro sistema legal es esencialmente diferente al que conocimos en nuestros países latinos, y se basa no solo en la Constitución, sino en precedentes legales por casos resueltos por los jueces, que crean leyes con sus decisiones. Es así como hoy la mujer tiene derecho legal a obtener el mismo salario por el mismo trabajo, o libertad con respecto al aborto.
Matrimonio de parejas del mismo sexo
RBG se destacó en muchos casos durante su permanencia como magistrada de SCOTUS. Uno de los más prominentes fue el de Obergefell v. Hodges, en 2015, que le dio el derecho al matrimonio a parejas del mismo sexo en los 50 estados. “El matrimonio se ha visto hasta ahora como la relación de un hombre dominando a una mujer subordinada”, les dijo en su alegato a los otros jueces, especialmente a John Roberts y Anthony Kennedy.
Pero uno de los debates era acerca de que el matrimonio es para la procreación, y ella contrarrestó diciendo que entonces una pareja heterosexual de 70 años tampoco podría casarse. Al final, SCOTUS decidió 5 contra 4 votos a favor de legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.
A Ruth Bader Ginsburg se la considera izquierdista en casi todas las referencias periodísticas, y si a ese izquierdismo alguien lo llama comunismo hay que renunciar a todo lo que se ha conseguido por la labor de RBG a favor de la justicia y la libertad humana en plena democracia.
Quien se elija en su lugar podría revertir lo que ella logró. Y entonces, solo quedará “que venga Dios y lo vea”, como lo diría el pueblo.
Escritora cubana. Correo:
olconnor@bellsouth.net.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2020, 3:21 p. m. with the headline "Ruth Bader Ginsburg, heroína de los derechos de la mujer."