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Testigo excepcional del éxodo en Guantánamo


El doctor Antonio Gordon presentó el libro ‘Exodo del 94, Guantánamo, Panamá, Islas Caimán y Krome’.
El doctor Antonio Gordon presentó el libro ‘Exodo del 94, Guantánamo, Panamá, Islas Caimán y Krome’. Wenceslao Cruz

Aunque la base naval de Guantánamo fue una pesadilla para muchos cubanos que habían escapado en balsas de la isla para volver a regresar a ella, fue “a pesar de todo, un puente hacia la libertad y un futuro mejor para la gran mayoría de los balseros cubanos”, palabras que escribió el médico Antonio Gordon al frente de su libro Exodo del 94, Guantánamo, Panamá, Islas Caimán y Krome (Alexandria Library).

No hay duda de que Gordon fue un testigo excepcional para contarnos esta historia compuesta de muchas historias personales y sociales, porque durante la crisis de los balseros de 1994 viajó en varias ocasiones con el Miami Medical Team a la base naval norteamericana en Guantánamo, y atendió allí médicamente a los albergados en ese sitio. El libro, un recuento de lo que vivieron allí los cubanos y los militares que los rescataron, está ilustrado con las fotos de Gordon y de Manuel Buznego, que también hizo el diseño tipográfico y el de la cubierta. Además hay pinturas de Noel Stoute, a través del libro y en la contraportada, que el autor quiso recordar al comienzo de su presentación en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami, calificando sus obras de increíble realismo. En el panel de presentación le acompañaban Carlos Alberto Montaner, el doctor en medicina Virgilio Beato y Modesto Arocha, que editó el libro en Alexandria Library. La presentadora fue María Eugenia Vidaña.

“Estuve en la base en 1985 y había unas 25 camas activas, y muy poco trabajo”, comenzó diciendo Gordon. “Había entre 5,000 y 6,000 habitantes, muchos jamaiquinos, afroamericanos del Caribe. Fui médico de la Marina”. Era médico reservista de la Armada de Estados Unidos (US Navy Reserve) y en esa calidad iba al Hospital de la Base como clínico internista.

En sus viajes posteriores con el Medical Team durante la crisis de los balseros, desde el verano de 1994 hasta el 1996, cargó con él su cámara Pentax y varios rollos de fotografías. Entonces ya había mucha más gente, porque 50,000 personas se tiraron al mar en solo dos o tres semanas. Debido a que Fidel Castro dio la orden de que se fueran, explicó Gordon.

Hasta el 19 de agosto de 1994 se recibían en Miami, y el estadio de los Marlins estaba lleno. “Pero luego se cambió la dinámica”, contó Gordon. De 10,000 individuos, la base tenía muy pronto unos 70,000. Allí no hay buena capacidad de desagüe, es muy inhóspito y no se parece a Cuba. Al principio tenían campamentos de carpas. Al parecer [el gobierno] Washington creyó que refugiarlos en la Base de Guantánamo desanimaría a los balseros, pero según Gordon estos preferían la base al resto de Cuba. Les daba más esperanzas que los Castro. Esta base tiene una de las bahías más grandes del mundo. Puerto Grande la nombró Colón en 1494. “Los balseros llegaron 500 años después”, comentó el médico.

Algunos datos que dio esa tarde: que había 20 individuos por tienda, un McDonald’s y los alimentos se entregaban por cajitas; las casetas para los inodoros duraron año y medio, los corralitos para los niños eran plegables –armaron uno y se lo enviaron a Hillary Clinton–, y había que cuidarse de no caerse por un acantilado en las costas, porque tenía muchas rocas punzantes, pero había un puente para bajar a la playita.

El periódico Qué Pasa está ilustrado dentro del libro, y el tema principal de ese periódico era cómo salir de la Base de Guantánamo. Aunque las aceras estaban enlosadas, ya tenían aire acondicionado, hasta instrumentos para tocar música y concurso de arte, es obvio que los refugiados se sentían apresados.

Modesto Arocha comentó que cuando se anunció lo de Guantánamo en Cuba se supo que el éxodo se iba a incrementar y Cojímar se convirtió en una locura. El fue testigo presencial de este éxodo desde Cuba. “A veces se iban en balsas muy grandes hasta 18 personas”, comentó. “La inmensa mayoría de los exiliados habían sido formados por la Revolución”.

Carlos Alberto Montaner expuso que en tres episodios nacionales cubanos el gobierno de Fidel Castro trasladó su problema a Estados Unidos. El primero fue el de Camarioca, un puerto abierto por el que salieron 2,979 cubanos. Pero como Estados Unidos no quería conflictos en esos momentos, se formaron los “Vuelos de la Libertad”, de 1965 hasta abril de 1973, en el que 260,561 cubanos se van de su país. El segundo fue en el año 1980, cuando más de 1,000 personas se hacinaron en la embajada de Perú, y sobrevino el Mariel, puente por el que salieron unas 130,000 personas, con un 15 por ciento de indeseables, pero la mayoría muy exitosos, explicó Montaner.

En el año 1994, el asesinato de la gente que salía en el buque “13 de Marzo” provoca la crisis de los balseros, considerada por Montaner como una agresión migratoria, ante la que “Clinton se portó muy flojo, porque ya no había Guerra Fría”. A veces un error provoca hechos históricos, en este caso “los tres episodios del éxodo fueron provocados por el gobierno cubano”. • 

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2015, 3:27 p. m. with the headline "Testigo excepcional del éxodo en Guantánamo."

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