¿LATINO O HISPANO?(Segunda parte: el nombre de América)
Al principio no se sabía que Colón había descubierto territorios nuevos de los que nunca se había tenido noticia. Pero el rey Manuel Primero de Portugal le encomendó al florentino Amerigo Vespucci [en latín Americus] que explorara la costa este de Sudamérica y éste comprobó que era un nuevo mundo.
Sergio Guerra y Alejo Maldonado en un capítulo de Historia y perspectiva de la integración latinoamericana (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México, 2000) lo aclaran. “En los albores de la invasión y conquista europeas el territorio casualmente encontrado por Cristóbal Colón careció de su propio apelativo, pues el Gran Almirante murió en 1506, convencido de que había llegado a la antesala de las ansiadas Indias. A pesar de que los castellanos no tardaron en darse cuenta del error, lo bautizaron como Indias –por lo que pronto fue necesario añadirle Occidentales– nombre que poco a poco sería reemplazado por el más sonoro y singular de América. Esta palabra había sido sugerida en 1507 para bautizar al también llamado Nuevo Mundo por el cosmógrafo alemán Martín Waldseemüler en honor de Américo Vespucio a quien, por otra equivocación, se le atribuyó el hallazgo de este continente. Al parecer ello se debió al contenido de la carta de Vespucio denominada Mundus Novus, dirigida a los Médicis entre septiembre de 1502 y mayo de 1503, e impresa por primera vez hacia 1503 o 1504”.
Así fue cómo la llamaron a estas tierras América. Pero, ¿cómo llegó a calificarse a esta parte de América, la que colonizaron los españoles? Al parecer la idea de América Latina surge de la identificación de los habitantes de estos países del sur como pertenecientes a una raza diferente, la latina.
Aunque cada historiador tiene su propio punto de vista, la opinión que prevalece es que el apelativo añadido a América tiene que ver con la política. Veamos lo que expone el historiador gallego Arturo Rodríguez López-Abadía: “La cuestión del uso de distintas denominaciones para realidades bastante similares es fundamentalmente política. Si nos atenemos a esferas de influencia nacionales, habría que usar términos como Hispanoamérica, Lusoamérica, Francoamérica y Angloamérica, con el fin de separar las órbitas de España, Portugal, Francia e Inglaterra. Sin embargo, España, Francia y Portugal tienen más en común entre sí que cualquiera de estas naciones con Inglaterra, pues las tres proceden de la cultura romana y sus lenguas son derivadas del latín. Así pues, según el ámbito geográfico que queramos delimitar, habría que usar un concepto u otro. A mi juicio, el denominador adecuado para definir a la vasta población de habla y cultura derivada de los españoles es el de hispano, ya que latino tiene que incluir también a los haitianos”.
Estaría de acuerdo con esta declaración el académico Marcos Antonio Ramos, quien opina que “no hay un sólo factor, ni puede obligarse a la gente a identificarse como uno quiere. Será necesario aceptar la variedad de formas de identificación cultural o étnica. Pero lo de América Latina se inició en el siglo XIX para incluir a los pueblos francófonos. Aunque yo prefiero Iberoamérica o Hispanoamérica”.
Pero no es lo que se prefiere, sino lo que sucede. Hoy día la mayoría piensa que los franceses fueron los inventores del nombre América Latina, para acrecentar su influencia en la región, lo que se hizo obvio cuando Napoleón III recomendó al austriaco Maximiliano para el trono de México en1862 que ocupó en 1864.•
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2014, 8:00 a. m. with the headline "¿LATINO O HISPANO?(Segunda parte: el nombre de América)."