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¿Es el derecho a la muerte un delito? | Alina Rubi

¿Es el derecho a la muerte un delito ?
¿Es el derecho a la muerte un delito ? Alina Rubi

El tema de la eutanasia es delicado. Hace pocos días recibimos la triste noticia de la muerte del escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner quien escogió la muerte asistida. En su último artículo, Montaner, aseveró que su intención era avivar el debate sobre la eutanasia.

La eutanasia, es la acción de finalizar la vida de una persona, por voluntad propia, o a petición de sus familiares. Es un tema controversial, porque la eutanasia es ilegal, y se considera un delito en varios países. No hay dudas que toda persona tiene derecho a ser auxiliada para que continúe su vida, pero cuando este derecho es afectado por condiciones precarias de salud, debemos preguntarnos como sociedad, si se está preservando la vida, o extendiendo la angustia que tarde o temprano llevará a ese paciente a la muerte.

Los individuos que piden la eutanasia no quieren morir, es decir, no son suicidas, meramente quieren terminar con su dolor. Todos tenemos derecho a vivir una vida con calidad, pero si es imposible debemos tener el derecho a no sufrir más. Prolongar la vida de un paciente terminal es dilatar su agonía. El derecho a la vida, debería ser el derecho a que todos poseamos una vida de calidad, y los que no puedan contar con este, que tengan la facultad de finalizar con su existencia, sin dolor.

Concuerdo que el paciente debería estar psicológicamente apto para tomar esa decisión, asegurarnos que ninguna persona haya influido en ella, y ver que esté de acuerdo con el método.

Indudablemente el derecho principal que tiene todo ser humano es el de la vida, pero cuando se ve dañado por condiciones de salud horribles, que llevan a quien las sufre a verse en una situación en la cual se encuentra confinado en una unidad de cuidados intensivos, de donde no se sabe si saldrá, donde su vida cuelga de un hilo, donde su existencia depende de estar conectado a artefactos como un respirador artificial, corresponde examinar si se está preservando la vida o extendiendo la agonía.

Cada persona debería tener el derecho a gobernar su vida hasta el final, y disponer en cualquier momento lo que más le acomoda. No se puede decir que existe el derecho al libre desarrollo de la personalidad y luego invalidarlo en un momento preciso de la vida del ser humano, en este caso, al final de esta. Aunque sea el final de la vida, continúa siendo vida, y, por ende, el ser humano tiene en ese lapso el derecho a administrarla.

Cada persona debería decidir sobre la suspensión o continuación de su vida, si se encuentra en condiciones para hacerlo, está correctamente informado de su estado de salud y de sus posibles alternativas. Esto forma parte de los derechos de la persona ya que la solicitud de la eutanasia es una decisión personal que resulta de la apreciación de la vida que tenga cada cual.

La eutanasia no merece vivir en la ilegalidad ya que cada persona debe ser libre de terminar con su vida si así lo desea, sin sentirse un delincuente o un pecador. La ética de la eutanasia es más legítima que la de prolongar artificialmente la vida de una persona con la tortura que implica.

Deberíamos defender la eutanasia, sin dejarnos presionar por los conceptos morales y religiosos, lo cual indudablemente es dificultoso. Si consideramos que existe el derecho a la vida y todo lo que implica, es indispensable que exista el derecho a morir decentemente. Esto se interpreta en la eutanasia, un recurso eficaz para un paciente terminal que no desea sufrir más; una determinación privada, que corresponde tomar exclusivamente a la persona en cuestión.

La vida es un valor fundamental, debe ser salvaguardada por el gobierno con todos los recursos posibles, pero no podemos rechazar la parte humana del tema y ser sinceros al establecer que la muerte debe ser lo menos deplorable posible. Esta alternativa la brinda la eutanasia, la cual dista de ser un crimen, ya que sus motivos son compasivos tanto para el que la experimenta, como para aquellos que lo rodean. Al extender artificialmente la vida de una persona, a cualquier costo, solo creamos una existencia biológica.

La eutanasia debe ser legalizada, porque ofrece la posibilidad a un enfermo terminal que agoniza, de poder descansar en paz, sin que nadie lo fuerce a seguir viviendo. La muerte no se puede evitar, pero sí podemos crear circunstancias para que ésta nos alcance de la mejor forma.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de julio de 2023, 9:00 a. m..

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