Paz y vigilancia en el Monte Scopus de Jerusalén
Todos los días nos enteramos por la prensa de las contiendas en el Oriente Medio, la guerra, las disensiones y las disputas, especialmente ahora que se acaba de arreglar un pacto del gobierno de Barack Obama con Irán –que aún tiene que ser aprobado por el Congreso–, a pesar de las protestas de muchos, dentro y fuera de Estados Unidos. El problema, fuera del pacto en sí, es la actitud siempre beligerante de Irán, que ocasiona una gran desconfianza sobre sus verdaderos propósitos.
Pero hay un enclave en medio de ese agitado territorio que actúa como una defensa del Occidente y de nuestra herencia judío-cristiana, y que firmemente reclama nuestro reconocimiento y apoyo frente a todas las luchas y disputas. Ese sitio es Israel, representado muy esencialmente por Jerusalén, donde tuve la oportunidad de visitar el Monte Scopus, un centro de sabiduría, cuyo nombre grecolatino significa muy simbólicamente vista, vigilar o vigilancia. Es la raíz de palabras como microscopio, telescopio y cinemascope, por ejemplo. Lo que se puede ver en pequeño, en grande o de lejos. Para mí es el Monte de las Vistas, o Monte de la Vigilancia, porque desde allí se puede ver toda Jerusalén, es espectacular.
En el Monte Scopus se ubica el principal de los cuatro recintos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, con la bendición original de grandes sabios, Albert Einstein, Sigmund Freud, Martin Buber y el estadista Chaim Weizmann. En la última década, siete ex alumnos de esa universidad recibieron el Nobel por sus investigaciones y uno fue galardonado con la Medalla Fields. Este centro de altos estudios ocupa el sitio número 21 entre las universidades del mundo, el rango número 16 en matemáticas, el 27 en ciencias de la información y el 44 en negocios y economía. Todo esto nos lo fue relatando mientras nos llevaba por los distintos pabellones y salones de clases de ese recinto la catedrática de literaturas hispánicas Ruth Fine, que enseña en la Universidad desde hace varios años, y es directora del Forum Europeo, la Sección Ibérica y la de Culturas Occidentales en esta institución, y presidenta de la Asociación de Hispanistas de Israel.
Este es un centro internacional y multicultural, nos dijo. “Los estudiantes de la universidad en general y de nuestro Departamento de Español [que en su mayoría no son latinoamericanos, sino israelíes o de otras nacionalidades] no necesariamente son judíos: hay musulmanes, cristianos y protestantes. En nuestro Departamento hay una proporción nada desdeñable de musulmanes”, afirmó Ruth.
“La piedra inicial se puso en 1918”, recordó la profesora, lo que precisamente se conmemora el 24 de julio. “En 1925 es cuando se abrió el recinto en el Monte Scopus, con la ceremonia de gala a la que asistieron los líderes judíos mundiales y dignatarios británicos”. Fotos conmemorativas en los muros de los salones nos las fue mostrando Ruth, y también el sitio específico donde se llevó a cabo la ceremonia, un escenario al aire libre con columnas, que se puede ver desde la altura.
Pero más que el sitio, nos llamó la atención el aspecto humano de toda la ciudad. Hay una cantidad de hispanos o de origen hispano, y los chicos estudiantes que uno encuentra en los museos saben español, el que han aprendido para comprender las telenovelas latinoamericanas que se importan a granel, como las de Dori Media Group, con oficinas en Buenos Aires y Tel Aviv, fundada por el argentinoisraelí Yair Dori.
Ruth es también israeliargentina. “Llegué a Israel para estudiar, porque sabía de la existencia de este excelente Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos. No me decepcionó en absoluto”, nos contó Ruth. “Encontré un departamento y una universidad pujantes y de alto nivel. También conocí a quien es hoy mi esposo [Jonathan, un historiador israelí]. Formé mi familia y tenemos dos hijos nacidos aquí. Soy una mujer argentina e israelí judía, que vive gozosa su identidad plural y que ama la cultura iberoamericana, la israelí y la judía y desea promover su mutuo encuentro y conocimiento”.
Los sefarditas, los judíos que fueron expulsados de España en 1492 y se regaron por todo el norte de Africa principalmente, son el foco de los estudios de Ruth, quien se ocupa de este legado lo mismo en relación con el Siglo de Oro español que con la literatura latinoamericana.
“Si sabemos leer bien los textos podemos decodificar nuestro pasar por este mundo”, declaró Ruth. “Creía que el hecho de que los judíos fueran expulsados no significaba que en la cultura española, que finalmente era la cultura latinoamericana, no había un diálogo secreto al que quería acercarme”. Ella encontró en Cervantes y en el Quijote ciertas claves de lectura que incluyen la tragedia de la expulsión de los judíos de España.
En la Universidad, Ruth presentó al catedrático español Alfredo Rodríguez López-Vázquez, especialista en el Siglo de Oro, que pronunció una conferencia sobre El Lazarillo de Tormes, y pudimos hablar también con Yosef Kaplan, un gran historiador de la modernidad temprana del pueblo judío y Premio Israel. Fue una visita inspiradora a un monte donde las diferentes religiones y culturas viven y estudian para avanzar en las ciencias y las humanidades. •
olconnor@bellsouth.net
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de julio de 2015, 2:59 p. m. with the headline "Paz y vigilancia en el Monte Scopus de Jerusalén."