El auge del narcisismo digital y el peligro de las redes sociales | Opinión
El narcisismo, un trastorno de la personalidad con causas múltiples y complicadas, se ha convertido en un problema muy grave. Al vivir en un sistema cruelmente egoísta, con una ávida obsesión por adquirir poder económico, y en una sociedad que populariza la competencia agresiva en todas las esferas de la vida, se han agravado los comportamientos narcisistas.
Las redes sociales se han convertido en el terreno perfecto para todo tipo de conductas narcisistas. La posibilidad de fabricar una imagen adornada y mejorada para obtener admiradores y aprobación a través de los “likes” o seguidores, atrae a personas con ese trastorno de la personalidad. Un narcisista es una persona que requiere admiración exagerada, tiene un aura irracional de superioridad, y utiliza a los demás para su beneficio. Son personas vanidosas y prepotentes.
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¿Cómo puedes detectarlos? Con darte un paseo por Instagram o Facebook vas a notar la cantidad de personas que consistentemente viven para la exhibición permanente de su físico a través de imágenes provocadoras. Esto lo hacen para contrarrestar su complejo de inferioridad y falta de autoestima. Hay otros que intentan comunicar una vida perfecta por encima de las probabilidades reales, o establecen lazos emocionales para recibir elogios, para luego ofender y denigrar públicamente a quien intente llevarles la contraria.
Algunos buscan compasión exagerando públicamente cualquier dificultad o desgracia que padecen para conquistar la consideración y el soporte de sus seguidores, y están los que esperan obtener halagos y felicitaciones tras declaraciones públicas donde se rebajan y se presentan como alguien humilde, cuando detrás de esa presumida modestia y sencillez excesiva lo que se oculta en realidad es un orgullo extremo que necesita ser reafirmado de forma recurrente.
El efecto desinhibidor y carente de empatía que facilitan los medios digitales ayuda a la propagación narcisista. En las redes sociales ellos tienen su camino despejado para proyectar todo lo que anhelan ser y no son. Esas conductas son propias de individuos emocionalmente escasos de afecto.
Debemos proteger a nuestros hijos, inculcándoles el uso consciente y responsable de las redes sociales, y educarlos para que se acepten con sus virtudes y defectos. Los adultos que rechazan su propia vida y caracterizan una figura que realmente no son, por buscar aprobación social continua, deben buscar un equilibrio saludable entre el mundo virtual y la realidad. Eviten compararse con los demás, recuerden que las redes sociales solo exponen una parte ínfima de la vida, no alimenten los deseos de validación.
No es necesario clausurar las redes sociales, sino implantar ciertos límites a su uso porque, aunque parezca bueno y entretenido, la costumbre de ver los “likes” en las redes sociales engendra adicción, angustia y agobio. El narcisismo no se vincula con la totalidad del tiempo que se dedica a las redes sociales, el narcisismo está conectado a los motivos por los que se recurre compulsivamente a las redes sociales.
Hay tanta presuntuosidad fastuosa, tantas personas con necesidad de ser el centro del Universo, incluso si tienen que tomar parte en comportamientos inadecuados, embarazosos o anormales, que causan preocupación. Esta ola de narcisismo digital tiene implicaciones en el mundo real.
Una de las más inquietantes es que los individuos con rasgos narcisistas son más proclives a interesarse por la política. Como las redes sociales amplifican estos efectos, se favorece quién domina el discurso público y los debates mediáticos, considerándose el número de “likes”, como un indicador confiable del nivel de conocimiento y el potencial de esa persona.
Actualmente existen narcisistas en las redes sociales que promueven el odio a las personas que piensan de manera diferente, esto es destructivo para el cambio social porque ellos no construyen alianzas, solo promueven divisiones.
Necesitamos más educación sobre este fenómeno para reducir los efectos nocivos que tiene a nivel psicológico, tanto en quienes padecen el trastorno como en sus víctimas. Las redes sociales definitivamente han aumentado los casos de narcisismo al crear un entorno en el que el número de “me gusta” y seguidores es una medida de éxito y popularidad.