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¿Por qué líderes mundiales están fascinados por la brujería y otros rituales ocultos? | Opinión

Lideres como Fidel Castro, Hugo Chávez, Francisco Franco y hasta Adolfo Hitler han sido vinculados a prácticas místicas y brugería.
Lideres como Fidel Castro, Hugo Chávez, Francisco Franco y hasta Adolfo Hitler han sido vinculados a prácticas místicas y brugería. Ilustración de Alina Rubi

El poder y el misterio, a veces, parecen caminar juntos, y hasta tomarse un café. En este artículo repasamos casos donde líderes políticos han sido señalados —sin pruebas definitivas— de buscar respaldo en rituales, santeros, astrólogos o prácticas místicas. Historias que, aunque puedan sonar a teorías conspirativas, se alimentan de testimonios, reportes y rumores que se resisten a desaparecer.

La palabra “brujería” carga con siglos de estigma, asociada a la persecución y al miedo. Hoy, muchas veces se confunde con prácticas culturales o espirituales inofensivas. Justamente por eso este recorrido resulta tan interesante: porque en pleno siglo XXI, todavía hay quienes le temen.

François Duvalier, presidente de Haití entre 1957 y 1971, combinó política, superstición y miedo. Se rodeó de sacerdotes vudú y se le atribuían rituales como usar entrañas de cabra para adivinación, clavar alfileres en muñecos o conservar la cabeza congelada de un enemigo para comunicarse con su espíritu. Inspiró su imagen en Baron Samedi, deidad vudú asociada a la muerte y el exceso, reforzando la idea de que su poder no solo se sostenía en las armas.

Vladimir Putin, aunque no existen pruebas directas de prácticas de magia negra, ha sido vinculado por opositores y reportajes con bendiciones de chamanes siberianos y mongoles para proteger su poder y longevidad. Se le relaciona con rituales de “rejuvenecimiento” y baños en extractos de sangre de astas de ciervos rojos, considerados afrodisíacos y revitalizantes, así como con la presencia de médiums o “brujas” en delegaciones diplomáticas.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela entre 1999 y 2013, fue señalado por su cercanía con santeros y babalaos, especialmente en Cuba. Yo misma conocí a un babalao que aseguró participar en un ritual con el presidente, cargado de tambores y ofrendas, para protegerlo de enemigos y malas energías. Para muchos, Chávez mezclaba estrategia política con un respaldo espiritual visible en su discurso.

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Fidel Castro, a pesar de promover el ateísmo, fue vinculado a la santería como protección ante los múltiples intentos de asesinato que sufrió. Se decía que contaba con babalaos de confianza e incluso introdujo a Chávez en estas prácticas. Sus supuestas protecciones espirituales, especialmente con Shangó, alimentaron su imagen de líder invencible.

Francisco Franco, dictador de España de 1939 a 1975, fue asociado a una misteriosa consejera marroquí llamada Mersida. Los rumores aseguran que participaban en sesiones espiritistas para proteger su poder, combinando tradición mágica marroquí y esoterismo europeo.

Adolf Hitler contó con el astrólogo Erik Hanussen y se inspiró en sociedades secretas como la Thule. Se le atribuía obsesión por reliquias como el Santo Grial o la Lanza de Longinos, enviando expediciones al Tíbet y los Andes en busca de artefactos místicos. Heinrich Himmler moldeó las SS con influencias templarias y rituales, convirtiéndolas en un culto ideológico.

Ronald Reagan no practicó brujería, pero tras el atentado de 1981, Nancy Reagan consultaba a la astróloga Joan Quigley para planificar discursos y reuniones según la Astrología Horaria, la rama más antigua de esta disciplina. Durante años, esta influencia fue un secreto bien guardado.

Carlos Menem, presidente de Argentina entre 1989 y 1999, fue vinculado a una vidente apodada “la brujita”, a la que supuestamente consultaba antes de tomar decisiones. Su sucesor actual, Javier Milei, ha declarado que se comunica con sus perros fallecidos mediante sesiones de mediumnidad, considerándolos sus “asesores espirituales”.

En México, se dijo que Marta Sahagún, esposa de Vicente Fox (2000-2006), acudía a brujos y santeros para influir en la política y proteger a la pareja presidencial. Aunque no hubo pruebas, el rumor se mantuvo vivo durante todo el sexenio.

Donald Trump no ha sido relacionado directamente con la brujería, pero hay testimonios de que personas de su entorno consultan a astrólogos y videntes.

En varios países africanos —como Uganda, Nigeria o Camerún— se rumorea que algunos mandatarios recurren a hechiceros para asegurar victorias electorales o evitar golpes de Estado.

Estas historias, imposibles de verificar en su totalidad, revelan algo en común: la fascinación de muchos líderes por lo invisible. Desde rituales ancestrales hasta consultas astrológicas, lo esotérico sigue colándose en los pasillos del poder, recordándonos que la política no siempre se mueve solo por estrategias visibles sino también por fuerzas que, para algunos, no se pueden ver, pero sí sentir.

Puedes contactar a Alina Rubí, astróloga y coaching espiritual, llamando al 305-842-9117 o visitando su sitio web www.esoterismomagia.com..

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