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El poeta Alberto Lauro en ‘La otra esquina de las palabras’


El escritor Alberto Lauro habla de su vida y su trabajo en ‘La otra esquina de las palabras’.
El escritor Alberto Lauro habla de su vida y su trabajo en ‘La otra esquina de las palabras’. el Nuevo Herald

La tertulia ‘La otra esquina de las palabras’, en el Café Demetrio, dirigida por Joaquín Gálvez, fue esta vez el escenario de una confesión íntima de Alberto Lauro sobre su vida y su trabajo como escritor y poeta. Desde 1993 exiliado en España, esta es su primera visita a Miami. Y tenía –en este encuentro con escritores de aquí y algunos que residen en España, de visita en Miami– el deseo de comentarles de todas sus experiencias en su camino creativo.

Nacido en Holguín en la parte oriental de Cuba, lo que se vislumbra en el momento en que uno conoce a Alberto Lauro es su personalidad extrovertida, y su capacidad para la amistad instantánea. Había dejado tres fiestas por estar allí, dijo, una de ellas en casa de su amiga Nancy Pérez Crespo, la editora y periodista. Y, desde ese momento, no cesó de hablar de sus famosos amigos en Cuba y España. Entre ellos, el filólogo Humberto López Morales, secretario general de las Academias de la Lengua Española que se encontraba entre los asistentes, Orlando Rossardi, poeta y ensayista, y el narrador José Lorenzo Fuentes, de quien leyó una carta de archivo, ambos también en el Café.

Empezó a recordar los comienzos de su vida literaria, con Monseñor Peña [Héctor Luis Peña Gómez, Obispo de Holguín], quien le presentó al Padre [Angel] Gaztelu, que luego lo acercó a Fina García Marruz y al mundo de la importante revista Orígenes, de los 40 y 50, que estos dos escritores representaron para él en La Habana.

Un policía [en La Habana] me dijo que por qué me dedicaba a la arqueología humana, al verme reunido con Dulce María Loynaz,

Alberto Lauro

“A los 20 años empecé a escribir mis memorias”, confesó. Desde entonces conoció a Dulce María Loynaz, cuando estaba muy olvidada. “Un policía me dijo que por qué me dedicaba a la arqueología humana, al verme reunido con una anticomunista”, comentó Lauro. También conoció al poeta Eliseo Diego, “que le regalaba libros”, y al pintor Portocarrero. Pero luego nos habló de otros escritores más recientes, como Manuel Díaz Martínez, Reina María Rodríguez, Pablo Armando Fernández, Antón Arrufat, César López, Miguel Barnet. De todos tuvo un comentario simpático y audaz.

Estuvo con el Padre Gaztelu en la Iglesia del Espíritu Santo en La Habana, y de él dijo que era como Job, lleno de paciencia. “Entonces me interesé por la historia de La Habana”, contó. Lo que explica que trabajara después con Eusebio Leal, el historiador de La Habana, y que conociera al eminente historiador de Cuba Manuel Moreno Fraginals, quien vino a fallecer en Miami. Al poeta Gastón Baquero, exiliado en España desde 1959, le envió 300 versos y él se los tenía guardados cuando llegó Lauro a Madrid. Al llegar se encontró enseguida con Felipe Lázaro, editor de Betania, que le publicó Cuaderno de Antinoo, en 1994.

Finalmente nos habló de su novela En brazos de Caín, que recibió el VI Premio Odisea de Literatura de España en 2004. “Gracias a mi amiga Zoé Valdés, que me obligó a que enviara mi novela a un concurso”, comentó. El prólogo de esa novela es de esta escritora. Ese año le declaró a la prensa que era una “transgresión bíblica, histórica y homosexual”, por lo que le hubiera sido imposible encontrar una editorial que se la publicara. Ha recibido además varios premios de poesía, anteriormente en Cuba, y en España en 2011, el XVI Premio Internacional de Poesía Luys Santamarina, de la ciudad de Cieza, por el libro Hijo de mortales, presentado en la Universidad de Murcia el 4 de noviembre de 2011. • 

olconnor@bellsouth.net

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de septiembre de 2015, 1:41 a. m. with the headline "El poeta Alberto Lauro en ‘La otra esquina de las palabras’."

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