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Los gallegos en Miami y en América


Estibaliz Santamaría, profesora de música gaitera.
Estibaliz Santamaría, profesora de música gaitera. Estibaliz Santamaría

Hay una razón para recordar en América a los gallegos en el Mes de la Hispanidad, ya que es una de las emigraciones más fuertes hacia Latinoamérica.

Las causas fueron parecidas a la emigración irlandesa a Estados Unidos. La escasez económica de los habitantes que dependían de tierras muy subdivididas en áreas montañosas de orografía accidentada, escasa calidad de los suelos y rudeza del clima, especialmente en Lugo, de donde procede la mayor parte de los emigrantes gallegos. Y en el siglo XIX y a principios del XX, se destinaba una porción mayor de la herencia a uno de los descendientes, para conservar el patrimonio rural, lo que generaba una emigración masiva de los menos favorecidos.

Los países que más inmigración gallega recibieron fueron Cuba y Argentina. Por eso en esos países llaman “gallegos” a todos los inmigrantes de la Península. En la Florida, hay aproximadamente 40,000 personas suscritas en el Consulado Español.

El idioma gallego se hablaba en Cuba e influyó en la pronunciación castellana de estos inmigrantes que construyeron un bellísimo edificio: el Centro Gallego de La Habana. Por un tiempo esta lengua se consideró un dialecto, pero hoy día es obligatorio hablar el gallego en escuelas y departamentos oficiales en Galicia y se sigue usando en Miami también, como explica la secretaria de la Asociación de Empresarios y Profesionales Gallegos de USA – AEGUSA, Cristina Campelo.

“La mayor colonia gallega de Estados Unidos está en Nueva York, que se reúne en la Casa Galicia, que va por su aniversario septuagésimo quinto”, dice Campelo, la de aquí es bastante grande también y la Asociación tiene unos 300 socios. “El Instituto gallego de promoción económica IGAPE, que es parte de la Xunta de Galicia, mantiene contacto con todos nosotros. Y José Manuel Brandariz, que se dedica a contenidos de cine y televisión para toda Latinoamérica, es el presidente de nuestra asociación en Miami”.

Los socios de AEGUSA se reúnen de manera informal en las peñas gallegas una vez al mes, con una cena. “En la peña ahora tenemos una chica profesora de música gaitera, Estibaliz Santamaría, que se acompaña de pandereteiras en actividades lúdicas de la cultura comestible, y de la amistad”, cuenta Campelo, “casi siempre se hace en el restaurante La Dorada que es de dos empresarios gallegos: Domingo Gandara y Manuel Alonso”.

Y ya se sabe que de la cocina gallega se han heredado en América el caldo gallego, el lacón, los garbanzos y las habas, los grelos, el arroz con bogavantes, una gran variedad de pescados y la marisquería, especialmente el pulpo.

Estibaliz es una joven gallega que ha venido a estudiar musicología, piano, gaita y percusión a la Universidad de Miami, y que ha estudiado con Carlos Núñez Muñoz, un experto “gaiteiro galego”. Porque no se puede olvidar que los gallegos trajeron a América la gaita, la muñeira y la jota, y muchas tonadas tristonas y plenas de morriña, como también lo hacen los portugueses con las saudades. Por ejemplo: Unha noite na eira do trigo, compuesta por Manuel Curros Enríquez.

Y trajeron sus historias, plenas de ritos mágicas. Esa magia se reproduce en los signos de las lozas típicas de Sargadelos, basados en los usados por las meigas (magas en gallego). Y ¿quién recoge todas las imágenes más inverosímiles de estas historias, si no los literatos? La poetisa Rosalía de Castro, el novelista y dramaturgo Ramón del Valle Inclán, los narradores Camilo José Cela, Gonzalo Torrente Ballester, Marina Mayoral y Manuel Rivas, entre muchos otros.

En la provincia de A Coruña está Santiago de Compostela, la capital, que se cree fue un centro de adoración antigua que se readaptó a la religión católica con la creencia de que allí reposan los restos de Santi-Yago, el apóstol a quien le fue encargado evangelizar en España. Las peregrinaciones a ese lugar proceden del siglo IX, y eran las terceras en importancia de la cristiandad, después de Roma y Jerusalén. De esa historia filma actualmente una cinta en varias ciudades de España y Marruecos el propio Brandariz. Y aquí en Miami hay muchos que se van a hacer la ruta del Camino de Santiago. Y si no lo creen léanlo en el libro Humbled by the Journey: Life Lessons for My Family and Yours, de Miguel Mike Benito Fernández.

olconnor@bellsouth.net

Cántiga en gallego

“Unha noite na eira do trigo”

“Unha noite na eira do trigo / Ao refreixo dun branco luar / Unha nena choraba coitada / os desdens dun ingrato galán / Afrixida e queixosa decía / xa no mundo non tenho a ninguén / vou morrer se non ven os meus ollos / os ollinhos do meu doce ben”, (“Cántiga”, Manuel Curros Enríquez)

(“Una noche en el campo del trigo, / al fresco de un claro lugar, / una nena lloraba angustiada, / los desdenes de un ingrato galán, / afligida y quejosa decía, / ya en el mundo no tengo a ninguno,/ moriré si no ven más mis ojos / los ojitos de mi dulce bien”).

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2015, 1:05 p. m. with the headline "Los gallegos en Miami y en América."

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